Entrevista

Lo que Barrio Abajo le enseñó a Édgar Vittorino sobre ser barranquillero

Redacción Fucsia, 19/10/2026

Hay personajes que se construyen frente al guion y otros que se construyen en la esquina de un barrio. Para Diógenes Piña, el actor Édgar Vittorino eligió la segunda opción.

Edgar Vittorino
Édgar Vittorino - Foto: Cortesía

Por Luisa Sánchez

En la segunda temporada de Medusa, que Netflix estrenó el 30 de septiembre, Édgar Vittorino interpreta a Diógenes Piña. Para construir al personaje, el actor barranquillero, radicado en Madrid, pasó tres meses en Barrio Abajo y Montecristo, en Barranquilla, donde convivió con vecinos, comió, jugó y durmió en casas del sector.

La experiencia terminó siendo mucho más que una preparación. Lo llevó a revisar su propia historia y a replantearse qué significa ser de Barranquilla, una ciudad de la que salió siendo joven, buscando oportunidades.

Ambientada en esa ciudad, Medusa llegó al primer lugar del Top 10 global de Netflix con su primera temporada, estrenada en marzo de 2025. La nueva entrega, de 12 episodios, retoma a la familia Hidalgo y vuelve a La Arenosa como escenario, con locaciones como el Malecón, Puerto Colombia y el propio Barrio Abajo. Vittorino llegó como uno de los nuevos personajes.

Edgar Vittorino
Édgar Vittorino | Foto: Cortesía

¿Quién es Édgar Vittorino y cómo empezó tu camino en la actuación?

Soy de Barranquilla. Empecé con la idea de ser actor casi desde los 13 años. Mi primer maestro fue Eduardo Román, en paz descanse, y fue la primera persona que me dijo que tenía madera. Me fui a Bogotá, como toda la gente que viene de ciudades pequeñas donde no se hace cine ni televisión, buscando la oportunidad de estudiar. No tenía los medios económicos para pagarme una escuela y, afortunadamente, apareció una beca en la escuela de Caracol. Ahí empecé mi andadura en la televisión colombiana con la telenovela Oye bonita.

Después me fui a España a estudiar con Juan Carlos Corazza, que me dijo que debía intentar hacer una carrera más internacional, que veía cierto talento que no se podía quedar solo en Colombia. Le hice caso. Mi primera serie se llamó Vivir sin permiso, y eso me ha permitido seguir trabajando en este país. Hoy voy y vengo constantemente, con algunos trabajos en países como Australia, Corea del Sur y República Dominicana, lugares que ni siquiera me imaginé cuando a los 13 años empecé a querer ser actor.

Regresaste a vivir tres meses a Barranquilla después de muchos años en Madrid. ¿Qué significó ese regreso?

Primero, sorprenderme de los avances de la ciudad y de la cultura. Cuando llego allí, me sumerjo durante tres meses, sobre todo en Barrio Abajo y Montecristo, y me doy cuenta de que nunca había sabido exactamente qué era ser barranquillero. Uno a veces crece prácticamente renegando de lo que es y queriendo parecerse a lo de afuera. Esos tres meses me rectificaron que valía la pena ponerse la camiseta de ser barranquillero y llevar con orgullo por todo el mundo ese lugar de donde nací.

Edgar Vittorino
Édgar Vittorino | Foto: Cortesía

¿Quién es Octavio Fontalvo, “El Pelu”, y cómo se convirtió en tu aliado clave en esta preparación?

Octavio, el Pelu, que es como lo conoce todo el mundo, es increíble. En Barrio Abajo y Montecristo se conocen por su sobrenombre; a veces casi no se saben los nombres de la gente. Él tiene su barbería y por eso es el Pelu, pero además es un hombre muy popular, porque se dedica a ayudar sin ninguna moneda de cambio. Eso fue lo que más me enseñó: es una persona que se preocupa por los otros y, al final, todos lo terminan queriendo.

También es capaz de reírse de sí mismo. Si hay algún aspecto de él del que la gente se ríe, no se defiende. Al contrario, se inventa más cosas sobre esa misma situación para generar risa y para mostrar que no está por encima de nadie.

¿Cómo influyó Octavio en la construcción de Diógenes Piña?

Octavio fue importantísimo, porque eso era lo que diferenciaba a Diógenes de los otros personajes de la serie. Los demás sí son personas preocupadas por sí mismas, mientras que Diógenes lo hace todo preocupado por los demás: por su madre, por su comunidad, por su esposa, y no tanto por su propio ego. Gracias al Pelu, y a que me abrió su casa, pude conocer qué buscaba para ser feliz en la vida. Eso lo puse en el personaje.

¿Por qué elegiste Barrio Abajo y Montecristo para preparar el personaje, y qué te dio vivirlo en lugar de solo investigarlo?

El personaje, como explica la propia serie, es de ahí. Es un tipo que tiene un bar de bebida y de juegos en Barrio Abajo. Hoy eso se ha vuelto incluso turístico: mucha gente va a los famosos totumazos, lo que antes llamaban sancocho, pero que ahora te sirven en una totuma, como se hacía antes en los pueblos. Ahí se juega parqués y dominó, se baila, y llega incluso gente “pupi”, como le llamamos nosotros en la costa, porque ahí sienten que están viviendo realmente la cultura barranquillera.

Yo tenía que encarnar esa realidad, y ¿cómo mejor que viviéndola yo mismo? Reírnos, jugar, apostar, comer esa comida, dormir en la casa de uno, como fuera, pero todos juntos. Creo que eso es lo que la gente está notando: en redes sociales me dicen que parece que yo fuera así.

Edgar Vittorino
Édgar Vittorino | Foto: Cortesía

Diógenes se caracteriza por su agilidad mental. ¿Cómo construiste esa velocidad con la que piensa y responde?

Esa agilidad viene de que, en ese entorno, no puedes bajar la guardia nunca. Siempre te están bromeando, mamándote gallo, y no sabes si te están hablando en serio o no. No puedes dar papaya. Un joven de ese barrio crece con esa necesidad casi de supervivencia, porque si no, pierdes el año y te la montan.

Los primeros días de la investigación me la montaban y yo no sabía qué responder. Se burlaban y yo pensaba: “Esta gente sí es pesada”. Pero con el tiempo fui entendiendo la dinámica, la velocidad, la cosa de estar atento, y ya les respondía y les seguía el juego. Toda conversación, por más seria que parezca, termina en una risa.

Y quizás esto ya es cosa mía, también los juegos, ya que todos los días juegan parqués y dominó, y tú tendrías que ver la velocidad con la que juegan. Eso no es como las abuelitas que se ponen ahí “uno, dos, tres”. Si te descuidas, ya han metido todas sus fichas en la final.

¿Qué encontrará el público en esta segunda temporada, especialmente alrededor de Barranquilla?

Creo que es un retrato muy interesante de Colombia, en particular de Barranquilla, de las clases sociales y de cómo las familias de mucho poder se desenvuelven entre ellas. Puede haber traiciones, mentiras, todo en busca del poder y del dinero. En esta segunda temporada, además, aparece un familiar que viene de otro barrio totalmente, de otra Barranquilla que no apareció en la primera, y eso va a generar un choque cultural muy grande. Si les interesa el carnaval, si alguna vez han querido saber de dónde viene todo eso, ahí va a haber mucho de nuestra ciudad, con mucha honestidad.

Diógenes Piña ya está en pantalla, pero buena parte de su historia se escribió lejos del set. Se escribió en una mesa de dominó, entre bromas y risas, y junto a unos vecinos que no sueñan con irse, sino con quedarse en su barrio.