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Esto es lo único que debes saber para ser buena en la cama

Esto es lo único que debes saber para ser buena en la cama Pinterest

Descubrí que lo único que se necesita es más básico y elemental que todo lo que nos han hecho creer.

Por: María Capote

Todos los días nos viven llenando de estrategias y trucos para ser buenas en la cama. Nos complicaron la vida obsesionándonos con cómo movernos para ser mejores amantes, a los hombres los acomplejaron con el tamaño y el viagra y los juguetes sexuales son el empujón final con el que nos prometieron daríamos lo mejor de nosotras mismas. 



Sin embargo, se nos olvidó que la cuestión tiene menos estrategia de la que pensamos y que para ser buenas en este tema solo necesitamos comunicarnos. La verdad es que si fuéramos capaces de decir qué nos gusta y qué no, lo disfrutariamos más y tal vez nuestras elevadas expectativas acerca de un primer encuentro con alguien se tornarían más hacia un acto de complicidad que inevitablemente nos eleva hasta otro nivel.

Si pudiéramos comunicarnos honesta y abiertamente hablaríamos de las partes sensibles de nuestro cuerpo y podríamos tener también la certeza de qué le gusta a la otra persona. Sería un trabajo en equipo en el que ambas partes involucradas saben hacia dónde van y reman al mismo compás sin olvidar que se pueden encontrar cosas increíbles en el camino.



Podríamos confesar que a veces queremos desaparecer después de un encuentro casual, pero también que nos encanta un después que incluya complicidad (lo cual no significa que estemos enamoradas).

Que un mal beso nos puede quitar todas las ganas. Que en ocasiones el sexo nos resulta frustrante y esto no significa que seamos malas en la cama. Que nosotras más que nadie conocemos nuestro punto de placer así que es inútil que jueguen a que se las saben todas con nosotras. Que tener fuck buddies muchas veces es para líos porque la intimidad es el lugar donde somos más vulnerables y estamos más propensas a darlo todo. También confesaríamos que hay partes de nuestro cuerpo con las cuales aún no hemos podido lidiar y que el sexo muy rápido o muy fácil es increíblemente aburrido.

Si aprendiéramos a comunicarnos tendríamos menos malos polvos y más polvos complacientes, Es posible que nos hubiéramos atrevido a decirle a él que nos gustaba, pero por vergüenza jamás lo hicimos y nos quedamos con las ganas. También le pediríamos el número al que vemos en una fiesta y que sabemos que no volveremos a ver, y no nos hubiéramos arrepentido todas las veces que nos fuimos sin explicación. Tal vez hubiéramos querido una segunda cita después de un encuentro casual y probablemente tomaríamos más la iniciativa en el sexo.



Hablar sería algo más común que sentir la vergüenza que ha hecho que nos perdamos de todo ese montón de cosas increíbles que trae la vida y sobre todo, seríamos honestas con nosotras mismas, no viviríamos tan cohibidas y admitiríamos que de vez en cuando hemos fingido uno que otro orgasmo o que tal vez cuando lo hacemos hemos fantaseado con alguien más.

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