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4 Señales para identificar si eres tu peor enemiga

Fucsia.co

4 Señales para identificar si eres tu peor enemiga Foto: Black Swan

Tal vez tomaste el dicho de mantener cerca a tus enemigos demasiado literal

“Mantén a tus amigos cerca” decía Corleone en el Padrino Parte II, “pero a tus enemigos más cerca”. Aunque no solemos recibir consejos de mafiosos ficticios, en este caso tal vez sí lo hayas hecho. Por eso tu enemigo está lo más cerca posible: eres tú misma.

Peor aún, es posible que a pesar de que ambas existan dentro de tí todavía no te hayas dado cuenta pues convives con un tipo de agente doble inocentemente disfrazado de alguien que te desea lo mejor pero al mismo tiempo de traiciona. Por eso es importante conocer las señales para identificar a un enemigo, especialmente si se trata de ti misma.

Es intolerante

Rápido: piensa en algo que odies de ti misma. ¿Te tomó menos de diez segundos? Si es así busca el espejo más cercano y en su reflejo verás a tu peor enemiga.

Por definición, un enemigo quiere conquistar o destruir al otro principalmente porque odia una parte fundamental de la identidad de su oponente- desde su aspecto físico, la forma en la que habla, lo que piensa...y/o todo lo anterior-. Claramente convivir con tu peor enemiga es una estrategia poco ideal y como no puedes simplemente alejarte, es el momento de negociar una tregua. El primer paso es aceptarte tal y como eres, no necesariamente tiene que empezar a gustarte, sólo acéptalo. Desde tu celulitis, tu ansiedad social o tu habilidad para siempre perder las llaves. Eres como eres, y aunque puedes tomar el camino hacia un cambio, comienza por aceptarte pues a medida que aprendes a tolerar tus deficiencias, serán más fáciles de cambiar.

Difunde propaganda

Todo ejército en guerra necesita un departamento de propaganda, porque el uso de un lenguaje cruel y deshumanizante es una excelente manera de persuadir a las personas para odiar a su oponente. Ahora piensa en el lenguaje que usas sobre ti. ¿Cuando esos skinny jeans no te cierran piensas “claro, por cerda” o si olvidas pagar los servicios dices “que estúpida soy”? Bienvenida a la mente de tu peor enemiga: tú.

Elimina ese discurso de odio, ya sea contigo misma o con los demás. Ponle fin a la guerra, llega a un acuerdo de paz y comienza a usar las palabras amables con las que se comunican los aliados.

Explota tus debilidades

¿Te pones completamente ansiosa mientras te preparas para una cena, una presentación en el trabajo, o cualquier otro evento significativo? Y después ¿te das golpes por no haberlo hecho mejor? Eso es obra y gracia de tu enemigo (sí, adivinaste- otra vez: tú). La próxima vez que estés bajo ataque, defiendete reconociendo para ti misma que hiciste lo mejor posible, tal vez no fue perfecto, pero estuvo bien.

Además, te sorprenderá saber que los psicólogos han descubierto que la mayoría de nosotros tendemos a pensar que nuestros atributos y acciones obtienen más atención de lo que en realidad reciben, es el fenómeno llamado ‘Spotlight Effect‘. Sal del supuesto foco de atención y pon en práctica la metodología que se ha dado a conocer como 20-40-60, una sabiduría popular que dice así: a los 20 años, estás segura que todos están pensando en ti; a los 40 te empieza a importar menos lo que piensen de ti; y cuando llegas a los 60 te das cuenta de que en realidad nadie te estaba poniendo atención. Las personas en general están tan ocupadas siendo sus peores enemigos que ni siquiera notan los “defectos” de los demás.

Nunca perdona

Recuerdas cuando hiciste el oso, cuando te avergonzaste en frente de todo el mundo, o que tal esa vez que te pasaste de tragos. Por supuesto que sí y no dejas de torturarte ni mucho menos te permites olvidarlo. Además estás segura que los demás tampoco lo han superado. Pero en realidad podemos garantizarte que incluso si sí lo recuerdan no lo reproducen una y otra vez en su cabeza sin fin, como seguramente lo estarás haciendo. ¿Quién tiene tiempo para eso? Solo tú, o bueno, tu peor enemigo, que al fin y al cabo son la misma que se autosabotea: a ella y sus relaciones

La próxima vez que te encuentres obsesionada por un episodio vergonzoso, detente, recuérdalo una vez más con pelos y detalles y luego perdónate a ti misma.

Ten en cuenta que es imposible ganar la guerra contra ti misma, la única verdadera victoria ocurre cuando te conviertes en tu mejor amiga: amándote, cuidándote, aceptándote con confianza, siendo tu propia fuente de satisfacción, y este documental puede ayudarte a conseguirlo.

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