La colección Matilde, que se presentará en Colombiamoda 2026 con el respaldo de Bata, nace de un recorrido por Colombia, Guatemala, México y Perú para convertir la identidad latinoamericana en el hilo conductor de cada diseño.
Hay colecciones que nacen de una tendencia y otras que nacen de una necesidad personal. Matilde, la más reciente propuesta de Juan Pablo Socarrás que presentará en Colombiamoda 2026, pertenece a la segunda categoría. Esta colección es el resultado de un viaje de varios años por América Latina en una exploración de los oficios, las comunidades y las historias que han dado forma a la identidad de nuestro continente, en un ejercicio íntimo que, según el propio diseñador, lo llevó a reencontrarse con aquello que más ama de su profesión.
La inspiración parte de Matilde Díaz, la legendaria cantante que, junto a Lucho Bermúdez, llevó la cumbia por Latinoamérica cuando muy pocas mujeres ocupaban un lugar protagónico en las grandes orquestas. Sin embargo, para Socarrás, Matilde terminó convirtiéndose en algo mucho más grande que un personaje histórico: fue el hilo conductor para vestir, simbólicamente, a todo un continente.
“Matilde para mí es un homenaje a una mujer que rompió esquemas cuando las mujeres no rompían esquemas”, explicó el diseñador para FUCSIA. Socarrás trabajó directamente con comunidades artesanales de distintos países, entendiendo que los tejidos, los bordados y las fibras hablan un lenguaje común más allá de las fronteras.
En Guatemala descubrió una cultura que describe como “el mejor secreto guardado”, donde encontró similitudes sorprendentes con las tejedoras colombianas: las mismas alegrías, las mismas dificultades y una forma de expresar la vida a través del tejido. En México profundizó en la herencia maya y en Perú trabajó con alpaca, baby alpaca y vicuña, uno de los materiales más exclusivos del mundo. El resultado fue una colección que entrelaza territorios, técnicas y memorias en una sola narrativa.
Durante meses, muchos de sus seguidores vieron cómo Juan Pablo viajaba constantemente por diferentes países del continente cuando en realidad estaba construyendo, en silencio, la historia de Matilde: “La gente pensó que ahora me había vuelto influencer de viajes, pero lo que estaba haciendo era construir esta historia. Yo construyo las cosas en silencio; no tengo que gritar para contar las historias”.
Esa libertad creativa fue posible gracias a la alianza con Bata, que este año llega por primera vez a una pasarela en Colombiamoda. Lejos de imponer lineamientos estéticos, la marca decidió acompañar el proceso creativo del diseñador respetando por completo su visión. “Lo más bonito fue que me dejaron ser el diseñador que soy”, cuenta Socarrás. “No me pidieron inspirarme en los zapatos ni contar la historia de la compañía. Me dejaron viajar libremente por Latinoamérica y construir esta historia. Me volvieron a dar las alas para volar”.
Juan Pablo Socarrás“Matilde era una mujer cuya mejor amiga era Celia Cruz y, al igual que ella, era una apasionada por la moda. Lo que hice fue vestirla de Latinoamérica, de todos esos lugares por donde llevaron la cumbia. Así como ellas expandieron la cumbia, yo vestí a Matilde de cumbia y la vestí de Latinoamérica. Hice una investigación muy rigurosa sobre las folleras y las faldas tradicionales de distintos países para construir esta colección. De hecho, es una colección que todavía no termina de hacerse: todavía están tejiendo, todavía están bordando y creo que hasta el 29, a las cinco de la mañana, estaré pegando el último botón, porque para mí la perfección tiene que llegar, pero también esa imperfección tiene que estar presente”
El recorrido también quedó reflejado en la paleta cromática. Los blancos y tonos tierra evocan las folleras colombianas; los vinos remiten a Guatemala y México; mientras que un intenso rosa —que muchos conocen como “rosa mexicano”, pero cuyo origen está ligado a los Andes y sus ‘cholas’— aparece como un símbolo de esa conexión cultural que atraviesa la región. Incluso los volcanes, las fallas tectónicas y las orquídeas encontraron un lugar dentro del universo conceptual de identidad latinoamericana que forjó la inspiración para esta colección.
En un momento en el que la moda busca construir relaciones con las comunidades artesanales, una de las preguntas que la industria debe hacerse es cómo colaborar sin caer en la apropiación cultural. Sobre ese equilibrio entre visibilizar, apoyar y preservar los saberes ancestrales, Carolina Tejada, gerente de Marketing de Bata Colombia, explicó para FUCSIA la situación:
“Más que cuidar las colaboraciones, las grandes compañías tienen la responsabilidad de mantener vivas las artesanías y apoyar a quienes preservan esa cultura. No se trata de apropiarse de esas historias, sino de acompañar a los artistas, a los emprendedores y a las comunidades para que su trabajo llegue mucho más lejos. Y sentimos una conexión muy profunda con Juan Pablo, con su diseño y con la manera en que cuenta la historia de las personas que están detrás de la moda y los textiles”.
Matilde es quizá una de las visiones más íntimas de Socarrás pues le permitió encontrarse desde la contradicción de su ejercicio: “Yo sí he estado muy desilusionado del mundo de la moda”, reconoce con honestidad. “Sé navegarlo muy bien, pero volver a tener la posibilidad que me dio Bata de viajar por Latinoamérica, de unir tantos proyectos y tantas comunidades en una sola colección, en Matilde, fue volver a hacer lo que realmente me fascina”.
Carolina TejadaNo queríamos llegar a Colombiamoda para que se hablara de nuestros zapatos. Queríamos actuar localmente, apoyar a un artista como Juan Pablo y darle el espacio para contar su visión. No buscamos apropiarnos de estos tejidos ni de estas historias; queremos mostrarle a Colombia y al mundo el talento, la calidad y la humanidad que hay detrás de este trabajo
Esa filosofía también se refleja en Historias Hechas a Mano: Capítulo Te Acompaño, una iniciativa de Socarrás y Bata que acompaña a diseñadores emergentes y emprendedores sociales de diferentes países latinoamericanos, permitiéndoles fortalecer sus proyectos mientras continúan trabajando con las comunidades que preservan estos saberes ancestrales.
Aunque la colección rinde homenaje a una de las voces más importantes de la música colombiana, el verdadero protagonista termina siendo el continente entero. Cada prenda funciona como un mapa tejido con historias, oficios y personas que pocas veces ocupan el centro de la conversación en la moda.
Al preguntarle qué espera que las personas recuerden de Matilde dentro de diez años, Socarrás no habla de siluetas, tendencias ni de reconocimiento internacional. Su respuesta va mucho más allá del diseño: “No me interesa que la gente salga pensando si soy un buen o un mal diseñador. Lo único que quiero es que salga sintiéndose orgullosa de donde nació”, dice. “Hemos perdido ese orgullo por nuestras raíces. Yo quiero que la gente se sienta orgullosa de nuestra música, de nuestra comida, de nuestros mercados, de nuestras artesanías y de haber nacido en este lugar”.
En una industria que suele mirar hacia afuera en busca de inspiración, Matilde propone exactamente lo contrario: volver la mirada hacia Latinoamérica para descubrir que, quizá, el mayor lujo siempre ha estado aquí.