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Verte bien, sentirte mejor

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Verte bien, sentirte mejor Pantherstock

Tratamientos y maquillajes correctivos permiten mejorar la imagen y elevar la autoestima de pacientes oncológicos o con trastornos de la piel, transformándose en verdaderos aliados.

Melasma, Psoriasis, por citar algunos ejemplos, son las enfermedades de la piel más visibles y evidentes, que aún bajo tratamientos médicos ocasionan trastornos estéticos residuales que muchas veces alteran la vida social. Por eso, además de diagnosticar, tratar o prevenir, el foco de atención está puesto en que las secuelas no repercutan en las actividades de las pacientes. Allí es donde el maquillaje correctivo es un arma importante en el arsenal del dermatólogo y se presenta como un recurso vital.

Entre los cosméticos de camuflaje, los correctores de color son clave para neutralizar las discromías rojas o violetas de la piel. Su poder neutralizante se basa en el concepto de colorimetría, según el cual para neutralizar un color hay que utilizar el complementario. Por ejemplo: angiomas u ojeras que dan tonalidades pálidas o violáceas se atenúan con el color amarillo; acné y rosáceas severas que dan tonalidades rojas se disimulan con color verde. Luego se utilizan bases de maquillaje para unificar el tono y polvos para obtener máxima fijación.

En cuanto a los procedimientos médicos, el láser Fraxel y la luz pulsada ofrecen resultados alentadores en el manejo de pacientes con Melasma que responden a las medidas terapéuticas tópicas convencionales. Lo importante es aplicarlos cuando el médico considere que no empeorará el cuadro. Además, se indican cremas despigmentantes y el uso de protector solar con factor no menor a 40 es fundamental.

Para el tratamiento de la Psoriasis y el vitíligo, el procedimiento que se ha impuesto como una de las opciones en los casos en donde no es posible el control del cuadro con productos locales (cremas, pomadas, ungüentos) es la fototerapia ultravioleta, que abarca el uso terapéutico de los diferentes espectros de emisión de luz solar, ya sea mediante la exposición natural o a través de lámparas especiales. El tratamiento con luz ultravioleta A (UVA) se combina con una medicación denominada psoraleno, que solo actúa o se activa en presencia de la luz UVA (este procedimiento se llama PUVA). Otra metodología utiliza la fracción de luz solar correspondiente al espectro ultravioleta B. En ambos casos, la efectividad en el tratamiento de la Psoriasis supera el 80%.

En cuanto al vitíligo, se estima que afecta de 1 al 2% de la población general. El objetivo del tratamiento es estabilizar el proceso de despigmentación y lograr la recuperación del pigmento en las lesiones. La fitoterapia ultravioleta también puede ser utilizada en otras enfermedades dermatológicas crónicas como eczemas y pruritos.

Una metodología terapéutica complementaria que carece de toxicidad y que es ampliamente reconocida en el mundo es la medicina termal. Este recurso es muy bien aceptado por los pacientes y en ciertos casos ha dado resultados mejores aún que los obtenidos con fármacos clásicos. La experiencia demuestra que con productos provenientes de yacimientos termales (aguas, fangos, vapores, algas), se pueden obtener importantes beneficios en el tratamiento de la Psoriasis, eczemas, acné y rosácea.
                                                               

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