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La crema humectante correcta

La crema humectante correcta Mujer aplicándose crema humectante, foto: Thinkstock

Aprende a elegir el tipo de producto humectante que requieres de acuerdo con las verdaderas demandas de tu piel. Consejos fáciles de poner en práctica.

Por RevistaFucsia.com

Para lucir una piel suave y fresca es absolutamente necesario que tengas una rutina de limpieza que favorezca la hidratación de tu cutis al tiempo que permita su luminosidad. Aunque la mayoría de los productos que se encuentran en el mercado prometen dar estos resultados, en ocasiones puedes no obtener los efectos esperados. Esto es por una sencilla razón: estás usando la crema o el jabón inadecuados para tu tipo del piel.

Así que para que no botes a la basura ni tu dinero, ni tu tiempo, ni tu entusiasmo, lo único que debes hacer es tener en cuenta estas tres recomendaciones al momento de elegir y usar tus productos de limpieza facial. Toma nota:

1. Cada producto para una zona. Recuerda que la piel del rostro es mucho más delgada que la del resto del cuerpo, por eso es necesario que uses productos especialmente formulados para la cara pues de lo contrario sentirás una espesa capa que, además, no podrá penetrar tu cutis para humectarlo.

2. Jabones finos. Lo mejor para limpiar la piel sin maltratarla es usar un jabón de aceite de girasol, de soya, de glicerina o de vaselina blanca. Esto porque los productos con perfume pueden irritar tu piel.

En el mismo sentido es importante que sean humectantes, independientemente de su presentación –líquida o en barra–, pues así ayudan a limpiar la piel sin resecarla ni quitarle la capa de ‘grasa’ que la protege. De todas manera, antes de adquirir un producto de este tipo, analiza si tu piel realmente lo necesita pues, en ocasiones, las leches limpiadoras los reemplazan eficazmente.

3. Exfoliación de vez en cuando. Para remover impurezas y células muertas, la recomendación es utilizar un producto exfoliante de granos sintéticos o naturales (azúcar, semillas de fruta, etc.) cuyo tamaño y corte sea uniforme para evitar maltratar la piel. Este tipo de productos no deben usarse más de una vez por semana.

¿Y de las cremas qué?
Por lo general, las cremas contienen dos componentes: lubricantes y emolientes. Los primeros atrapan el agua del aire y la retienen en la piel, pero si el ambiente no es húmedo no actúan en su totalidad. Los emolientes, por su parte, pueden ser a base de agua o de aceite. En caso de ser de aceite, su efecto humectante perdura por más tiempo aunque dejan sensación grasosa en el rostro. Lo ideal entonces, es determinar el tipo de piel que se tiene para elegir correctamente el producto.

• Piel normal: las cremas a base de agua con bajo contenido de aceites livianos (oliva, jojoba, almendra) son las más recomendadas si tienes este tipo de piel.

• Piel grasa: los productos suaves elaborados a base de agua son los ideales para mantener la piel regulada. Ahora, si tu piel presenta impurezas o acné, lo mejor es optar por las cremas “no comedogénicas” que evitan que se obstruyan los poros.
• Piel seca: prefiere los jabones líquidos y las cremas con base de aceite que en lo posible contengan ácido glicólico, ceramidas, ácido láctico o dimeticona (silicona).
• Piel áspera: los productos con ácido salicílico o málico son excelentes para ayudar a minimizar o remover las asperezas.

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