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Pelo limpio = pelo sano

Pelo limpio = pelo sano Foto: Thinkstock

Para lucir un cabello realmente espectacular no sólo es necesario ponerse en manos de un experto. El champú es mucho más importante de lo que se cree.


Es fácil encontrar a diario un sinfín de comerciales y fotos en las revistas que anuncian champús que prometen hacer maravillas con el pelo. Pues la efectividad de esos productos depende de elegir el correcto, y eso sólo se logra conociendo bien el tipo de pelo que se tiene y el estado en el que se encuentra.

Lo primero para determinar si el pelo es grasoso, seco o normal es acudir a un experto (dermatólogo o peluquero) para que éste analice las puntas y la raíz y así arroje un diagnóstico preciso. Si es imposible por tiempo o por costos visitar a un especialista, lo mejor entonces es optar por comprar un champú que cumpla con las siguientes características:

PH (potencial de hidrógeno) balanceado, es decir que se encuentre entre 4,5 y 5,5. Es importante tener en cuenta este balance porque resulta que el PH ácido tiene la capacidad de retirar tenor alcalino del cabello. En consecuencia el pelo queda en estado neutro, o sea completamente limpio y natural.

Olor suave, pues aunque no lo creas, los productos con olores concentrados tienen en sus fórmulas demasiado alcohol, y éste puede afectar el cuero cabelludo si no se usa adecuadamente.

Poco color. Esta recomendación es útil porque los productos para el pelo que tienen demasiado color incluyen mucho colorante químico.

Textura líquida, dado que el champú muy espeso indica que ha sido elaborado con gran cantidad de sodio.

Teniendo en cuenta estas cuatro particularidades, la recomendación es seleccionar un champú transparente, sin perfume, ligero y con PH balanceado como, por ejemplo, el formulado para los bebés.

En cuanto al acondicionador lo mejor es usar uno con PH entre 3,5 y 4,0 (es decir, más ácido que el champú), y rico en proteínas y keratina para que sirva como tratamiento para el cabello.

Uso correcto del champú
Para lograr buenos resultados en corto tiempo, sigue estos sencillos pasos cada vez que laves tu cabello:
1. Moja el pelo haciendo que el agua caiga sobre todo el cuero cabelludo. Si tienes alguna zona afectada con alguna alergia o estás perdiendo cabello en un área específica, evita que el agua te golpee directamente allí, dado que podría acrecentar el problema.
2. En lo posible, diluye el champú en agua antes de usarlo. Lo ideal es que por cada parte de champú, uses 10 de agua. Esta medida evitará que los productos muy concentrados generen irritación, picazón, resequedad o descamación del cuero cabelludo.
3. Distribuye el champú por todo el cabello y masajea suavemente.
4. Enjuaga tu pelo con mucha agua de tal manera que todo el producto sea retirado. En lo posible, no uses agua caliente.
5. Después del enjuague seca tu pelo con una toalla para que ésta absorba el exceso de agua.
6. Luego, usa el acondicionador sin ponerlo directamente en el cuero cabelludo.
7. Peina tu cabello con los dedos mientras distribuyes el acondicionador. Esto ayudará a cerrarlo.
8. Retira el producto con abundante agua.
9. Por último, seca el cabello envolviéndolo en una toalla. Evita la fricción porque así se abren las cutículas del pelo.

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