Cine

‘Policiaco sin crimen’, una película que enseña el arte de orquestar el misterio desde la lucidez femenina.

La película propone un juego mental donde el público es el cómplice y Ángela Cano junto a Juana Arias son las guías en esta trama que contradice el género desde su título.

Policiaco sin crimen: un noir sin delito donde la mente —y no la acción— dicta las reglas
Policiaco sin crimen: un noir sin delito donde la mente —y no la acción— dicta las reglas - Foto: Cortesía

Por: Luisa Sánchez

El filme se presentó en el más reciente Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI). Policiaco sin crimen es una obra que desafía el estereotipo del género policiaco al eliminar el delito para centrarse en la manipulación de la verdad. la película utiliza una estética retro y elementos de cómic para cuestionar el papel de la mujer en la sociedad actual, demostrando que la verdadera fuerza reside en la estrategia y la inteligencia.

Juana Arias aporta al proyecto una carrera de 26 años, una trayectoria que le permite abordar la complejidad de su personaje desde una madurez interpretativa libre de artificios. A su lado, Ángela Cano, cuya formación en la Universidad de Antioquia y su reciente consolidación en producciones de escala internacional le otorgan un rigor escénico capaz de sostener la tensión de un género tan exigente como el noir. Ambas actrices asumen el liderazgo del relato no como figuras decorativas, sino como los ejes intelectuales de la trama. En esta conversación, Juana y Ángela analizan los desafíos de construir personajes que desafían los arquetipos tradicionales y la importancia de la precisión actoral en una película donde la inteligencia prima sobre la acción.

Ángela, en esta historia los personajes femeninos no son un complemento de la investigación, sino que la determinan. ¿Cómo asumiste esa función de liderazgo dentro de esta estructura?

Ángela Cano: Fue muy divertido y cómodo. Mi personaje, Adelguiza, quería ser escuchado y contaba con un equipo que pedía propuestas, no la dejaron relegada al papel de una secretaria que recibe órdenes. De hecho, ella entra a dar las órdenes. Se logra formar un equipo que no era común en la época, donde a la mujer no se le tenía en cuenta. Tener la oportunidad de hacer un papel femenino donde tu voz es fundamental fue gratificante.

Juana, llevas 26 años en la industria y esta película parece ser un punto de inflexión en tu relación con el cine. ¿Consideras que estos roles dialogan con la representación contemporánea de la mujer?

Juana Arias: Me encanta que este personaje salga hoy. Durante muchos años las mujeres hemos tenido miedo a hablar o a ocupar puestos porque creíamos que no los merecíamos. Esperanza es estratega, inteligente y se atreve a ser misteriosa y cautelosa. Lo más valioso es que lo hace desde un lugar sin violencia. Me gusta ese mensaje: cómo puedo llegar a donde quiero con dulzura y estrategia, pero, sobre todo, respetándome a mí misma y a los demás.

La película propone una estética retro tipo cómic. ¿Cuál es, para ustedes, el sentido profundo de este lenguaje visual?

Juana Arias: Es un elemento vital, como una rama de un árbol que mezcla la época, el misterio y un tipo de comedia. En Colombia no es común ver propuestas así. Resaltarlo es celebrar que nos estamos atreviendo a hacer películas diferentes, que se salen del cliché y proponen una nueva mirada.

Ángela Cano: Siento que este elemento desafía los estereotipos tradicionales del cómic, como el del superhéroe y la víctima. Aquí, el personaje de Esperanza no es la víctima. Entramos a jugar con la idiosincrasia colombiana y con elementos que rozan lo absurdo.

Policiaco sin crimen: un noir sin delito donde la mente —y no la acción— dicta las reglas
Policiaco sin crimen: un noir sin delito donde la mente —y no la acción— dicta las reglas | Foto: Cortesía

¿Qué retos actorales específicos les planteó esta película en comparación con sus trabajos anteriores?

Juana Arias: El cine siempre impone el reto del lente. En una pantalla gigante, el lente lo lee todo, incluso lo que te pasa por la cabeza, por eso el móvil de pensamiento debe ser muy claro. Además, hubo un trabajo físico importante: las mujeres de los años 60 no se movían como nosotros hoy. Entender esa corporalidad y manejar las distintas personalidades de mi personaje fue el gran desafío.

Ángela Cano: Para mí, el reto fue la atención al detalle de la época y la investigación sobre la femme fatale. Quería romper con ese estereotipo y jugar con los contrastes. La premisa de la película es que nada es lo que parece, así que debíamos ir en contracorriente de lo esperado sin perder la coherencia de la propuesta.

Darío Vargas Linares regresa a la dirección con esta apuesta. ¿Cómo fue el proceso de trabajo con él en el set?

Juana Arias: Fue maravilloso. El ambiente fue muy dulce y profesional. Darío es un director muy abierto a la propuesta; escucha al actor y eso, para nosotras, es un elemento invaluable.

Ángela Cano: Tenía la visión muy clara desde el principio, lo que facilita mucho el trabajo. Pero lo que más rescato es la pasión del equipo; todos tenían una capacidad de asombro similar a la de un niño. Había un deseo genuino de sorprenderse en cada departamento, y eso se refleja en la calidad del resultado final.

Juana Arias y Ángela Cano lideran un juego de inteligencia que redefine el misterio en Policiaco sin crimen
Juana Arias y Ángela Cano lideran un juego de inteligencia que redefine el misterio en Policiaco sin crimen | Foto: Cortesía

¿Qué esperan que el público se lleve después de ver la película?

Ángela Cano: Espero que se entienda como una película de sensaciones. Es una pieza muy sensitiva desde lo visual, lo retro y lo vintage. Es una obra para contemplar, para apreciar los silencios y la nostalgia más allá de intentar entenderlo todo de forma racional.

Juana Arias: Totalmente. Al no haber un crimen, la sensación al salir de la sala es de ligereza. Te ríes, ves algo diferente y te llevas el regreso de Darío con una propuesta nueva. Es una invitación a apoyar otro tipo de apuestas en el cine nacional que vale la pena ver en pantalla grande.