Gastronomía

Cuando la cocina se convierte en un puente entre culturas

Desde Colombia, una propuesta gastronómica inspirada en la tradición italiana acaba de obtener dos de los reconocimientos más importantes del mundo de la pizza.

La cocina italiana encontró en Colombia un escenario para evolucionar sin perder el vínculo con sus raíces.
La cocina italiana encontró en Colombia un escenario para evolucionar sin perder el vínculo con sus raíces. - Foto: Cortesía

La gastronomía vive un momento en el que las fronteras se vuelven cada vez más difusas. Cocineros formados en un país desarrollan su carrera en otro, ingredientes locales dialogan con técnicas centenarias y las recetas tradicionales encuentran nuevas formas de contar su historia. Lejos de diluir las identidades, ese intercambio ha permitido que muchas cocinas evolucionen sin perder el vínculo con sus raíces.

En ese escenario, Colombia comienza a ocupar un lugar cada vez más visible. No solo por el crecimiento de su oferta gastronómica, sino porque se ha convertido en un territorio donde proyectos internacionales encuentran espacio para reinterpretar sus tradiciones desde una mirada local. El más reciente reconocimiento otorgado a un chef italiano radicado en Bogotá es una muestra de ese fenómeno.

El chef Carmine Tangredi recibió en Venecia la distinción de Cavaliere della Cucina Italiana nel Mondo, uno de los reconocimientos más importantes que la cultura gastronómica italiana concede a quienes promueven su cocina fuera del país. El galardón, acompañado por una de las tres Lion Star del León de Oro, convierte a Tangredi en el primer chef de América Latina en recibir esta distinción.

Carmine Tangredi
La investigación, la formación y el trabajo artesanal siguen siendo la base de una cocina que apuesta por la permanencia antes que por las tendencias. | Foto: Cortesía

El reconocimiento llegó apenas semanas después de que el proyecto gastronómico que lidera reafirmara su presencia en The Best Pizza Chef Awards, listado considerado una de las mayores referencias internacionales para los especialistas en pizza. Tras ingresar en 2025 como la primera propuesta colombiana en el ranking, este año logró mantenerse entre los 100 mejores pizzaiolos del mundo, consolidando un reconocimiento que trasciende el ámbito local.

Para Tangredi, ambos logros responden a una misma filosofía: preservar la tradición italiana sin intentar replicarla exactamente fuera de su lugar de origen. “La pizza napolitana debe comerse en Nápoles para entender su verdadera esencia”, explica el chef, quien ha preferido construir una identidad propia a partir de la cocina italiana, reinterpretándola desde el contexto colombiano.

Esa visión también se refleja en la selección de los ingredientes. Mientras algunos productos con denominación de origen —como el tomate San Marzano, el Parmigiano Reggiano, el Prosciutto di Parma, el Grana Padano y el Aceto Balsamico di Modena— siguen llegando directamente desde Italia, otros insumos se desarrollan junto a productores colombianos, buscando alcanzar estándares similares de calidad sin renunciar al origen local.

Detrás de cada preparación hay un trabajo conjunto entre ingredientes de origen italiano y productores colombianos.
Detrás de cada preparación hay un trabajo conjunto entre ingredientes de origen italiano y productores colombianos. | Foto: Cortesía

Detrás de ese proceso también ha estado el crecimiento de un proyecto que nació en 2021, en plena pandemia. En pocos años pasó de un único colaborador a un equipo de cerca de cuarenta personas, todas colombianas, ampliando su propuesta hacia un pastificio, un mercado gourmet, eventos y una línea de productos congelados.

El chef destaca que ese desarrollo ha sido posible junto a su esposa y socia, Daniela Hoyos Llach, empresaria colombiana con quien ha construido el proyecto desde sus inicios. “Cada premio, cada logro, es también de ella”, afirma. Antes de dedicarse profesionalmente a la cocina, Tangredi estudió arquitectura y urbanismo, una formación que, asegura, continúa influyendo en su manera de crear. Entender los procesos como sistemas, pensar a largo plazo y construir estructuras sostenibles son principios que trasladó del diseño urbano a la gastronomía.

Sus próximos pasos no apuntan necesariamente a abrir nuevos restaurantes, sino hacia otro objetivo: profundizar en la investigación sobre fermentación, cocina regional italiana, formación del talento humano y desarrollo de productos que permitan acercar esa propuesta gastronómica a más personas sin perder calidad ni trazabilidad.

Los reconocimientos obtenidos este año trascienden la historia personal de un chef. También evidencian cómo Colombia empieza a consolidarse como un escenario donde las tradiciones culinarias del mundo encuentran nuevas formas de evolucionar, demostrando que la cocina puede ser, al mismo tiempo, un ejercicio de memoria, identidad e innovación.

Comida ItalianaCocinas del mundoRestaurantes BogotáChef