Indómitas

Luces, brochas y acción: una clase para descubrir el maquillaje desde otra mirada

En el séptimo encuentro oficial de Indómitas, el club de FUCSIA, las invitadas se reunieron para aprender nuevas técnicas de maquillaje de la mano de Atenea y la reconocida maquilladora Diana Henao.

Indómitas Club Fucsia
Diana Henao guió a las asistentes a través de una rutina de maquillaje, con técnicas para preparar la piel y aplicar cada producto. - Foto: Cristiam Cubillos

Cuando estamos de cara al espejo, parece que cada detalle cuenta. Y, con el maquillaje, aún más. La luz cambia la manera en que percibimos la piel, una brocha puede hacer la diferencia en el acabado de un producto y el tono adecuado de un corrector puede ser mucho más útil que una capa adicional de maquillaje. Esos pequeños descubrimientos fueron el punto de partida de una tarde en la que las integrantes de Indómitas Club FUCSIA dejaron por un momento sus agendas para dedicarse a aprender un par de tips de belleza.

El encuentro tuvo lugar en el Hotel Coco, donde las esperaba una escena preparada para la ocasión: mesas decoradas para la ocasión, café, snacks y espejos individuales con un sistema de iluminación personalizado que permitía alternar entre luces cálidas y frías para mejorar la experiencia. Cada puesto estaba dispuesto para que las invitadas pudieran observar de cerca cada movimiento de su rostro, reconocer cómo cambiaba el maquillaje según la luz y, sobre todo, seguir la clase sin perderse ningún detalle.

La jornada comenzó con Jessica Monroy, gerente de mercadeo de Atenea, quien presentó el universo de la marca, sus novedades y algunas de sus propuestas en maquillaje. Después llegó el momento estrella, y así pasamos de la conversación a la práctica con una masterclass dirigida por Diana Henao, maquilladora profesional, quien guió a las asistentes a través de una rutina paso a paso.

Cada puesto estaba equipado con un espejo de iluminación ajustable y un kit para experimentar con diferentes productos y texturas.
Cada puesto estaba equipado con un espejo de iluminación ajustable y un kit para experimentar con diferentes productos y texturas. | Foto: Revista FUCSIA

Un rubor aquí, un truco allá

En cada mesa aguardaba un kit de regalo, con maquillaje de Atenea, para ser disfrutado por quien lo obtuviese. Había pestañina, un set de brochas con su propio estuche, delineador de labios, brillo labial, rubor en crema, una paleta mezcladora y otra con diferentes tonos de rubores y bronzers, tanto mates como brillantes. A estos productos se sumaron las bases seleccionadas según el tono de piel de cada invitada, correctores, polvo traslúcido y gel fijador que facilitaron las expertas para complementar la actividad.

La idea no era limitarse a observar una demostración, sino participar en ella. Mientras Diana realizaba cada paso sobre la modelo elegida, con el rostro limpio, las invitadas reproducían las indicaciones desde sus puestos, frente a sus propios espejos y con los productos a su alcance. Cada recomendación podía ponerse a prueba en tiempo real, entre brochas, esponjas y preguntas que encontraban respuesta incluso entre las mismas asistentes, generando una tarde de amigas dispuestas a dejarse llevar por la belleza, la diversión y el maquillaje.

La práctica fue protagonista: las asistentes pusieron a prueba cada consejo frente a sus espejos.
La práctica fue protagonista: las asistentes pusieron a prueba cada consejo frente a sus espejos. | Foto: maria paunks

Uno de los primeros aprendizajes tuvo que ver con la preparación de la piel y la forma de aplicar los productos. Más allá de elegir una buena base o un rubor favorecedor, la técnica influye en el resultado. La recomendación fue trabajar con brochas o esponjas mediante pequeños toques, en lugar de arrastrar el producto sobre el rostro, para lograr una aplicación más uniforme.

La paleta mezcladora también tuvo su protagonismo. En vez de tomar el producto directamente del envase y llevarlo al rostro, como todas hacemos, Diana recomendó depositar una pequeña cantidad sobre la paleta, recogerla con la herramienta elegida y retirar allí mismo el exceso antes de aplicarla. Un gesto sencillo que ayuda a controlar la cantidad de producto y a trabajar con mayor precisión.

Otro de los trucos estuvo en la forma de aplicar el rubor para prolongar su duración. La técnica consiste en utilizar primero una capa de rubor en crema y, después de sellar el maquillaje con polvo, aplicar rubor en polvo en la misma zona. Así, las dos texturas trabajan juntas para dar color y ayudar a que se mantenga durante más tiempo.

En Indómitas, cada encuentro abre un espacio para aprender, conversar y explorar nuevos intereses en compañía de otras mujeres.
En Indómitas, cada encuentro abre un espacio para aprender, conversar y explorar nuevos intereses en compañía de otras mujeres. | Foto: maria paunks

Corregir no es lo mismo que cubrir

Entre los consejos de la masterclass, el trabajo con las ojeras abrió una conversación sobre uno de los pasos más habituales, y a veces más frustrantes, de cualquier rutina de maquillaje. La recomendación de Diana fue clara: antes de intentar cubrirlas, conviene reconocer sus características.

Las ojeras no tienen todas el mismo tono. Algunas presentan matices violáceos, otras pueden verse azuladas, grisáceas o verdosas, y esa diferencia importa al momento de elegir un corrector. La teoría del color permite neutralizar determinadas tonalidades con colores complementarios.

El séptimo encuentro de Indómitas Club FUCSIA tuvo como protagonista al maquillaje, de la mano de Atenea.
El séptimo encuentro de Indómitas Club FUCSIA tuvo como protagonista al maquillaje, de la mano de Atenea. | Foto: maria paunks

Por ejemplo, un corrector de matiz anaranjado puede ayudar a contrarrestar una ojera violácea o azulada, según el tono de piel y la intensidad de la pigmentación. Después, un corrector cercano al color natural del rostro ayuda a unificar el resultado.

La lección va más allá de un producto específico: entender qué necesita la piel permite tomar decisiones más precisas y evitar aplicar capas innecesarias. En el maquillaje, como en tantas otras cosas, conocer el porqué de cada paso puede cambiar la manera de hacerlo.

Brochas, rubores, correctores y paletas hicieron parte de una clase pensada para aprender sobre el maquillaje
Brochas, rubores, correctores y paletas hicieron parte de una clase pensada para aprender sobre el maquillaje | Foto: Cristiam Cubillos

A lo largo de la tarde, cada invitada fue construyendo su propio resultado, siguiendo las indicaciones y descubriendo cómo pequeñas variaciones en la técnica podían hacer una diferencia en su piel. El espejo dejó de ser únicamente el lugar donde revisar el acabado para convertirse en una herramienta de aprendizaje.

Al terminar la clase, los kits acompañaron a sus nuevas dueñas de regreso a casa, con la posibilidad de repetir los pasos, experimentar con los tonos y poner en práctica los consejos aprendidos. La experiencia no se quedaba en aquella tarde: continuaba cada vez que alguna de ellas volviera a abrir una paleta o tomara una brocha.

Para Indómitas, estos encuentros son también una forma de abrir espacios distintos a los de la rutina profesional. Esta vez, alrededor del maquillaje, las integrantes compartieron una actividad que les permitió aprender, explorar y dedicar tiempo a algo diferente. Porque reunirse entre mujeres no siempre exige grandes conversaciones ni respuestas definitivas. A veces, basta con sentarse frente a un espejo, descubrir una técnica nueva y disfrutar el proceso en compañía.