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Papas de restaurante en casa: el truco para conseguir la textura perfecta

Redacción Fucsia, 15/10/2026

Con unos cuantos pasos, puedes conseguir desde tu cocina ese resultado que hace que siempre quieras pedir una porción más.

Papas fritas
Papas fritas - Foto: GettyImages

Pocas guarniciones tienen tantos fanáticos como las papas fritas. Acompañan a la perfección un pollo al horno, un filete, un pescado, una ensalada o ese almuerzo casero que pide algo rico al lado. Y aunque prepararlas parece una de las tareas más sencillas de la cocina, conseguir que queden doradas y crujientes, como las de tu restaurante favorito, tiene unos cuantos secretos.

Seguro te ha pasado que las preparas con toda la ilusión y terminan blandas, pálidas, negras o demasiado tostadas por fuera. La buena noticia es que no necesitas comprar una freidora profesional ni recurrir a ingredientes difíciles de encontrar. La diferencia está en cómo preparas las papas antes de llevarlas al aceite y en un truco que vale la pena probar y tu médico no quiere escuchar: freírlas dos veces.

El truco para que tus papas queden crocantes por fuera y suaves por dentro

Para preparar cuatro porciones, necesitas un kilo de papas, aceite vegetal y sal al gusto. Si tienes airfryer, mejor. Así no necesitarás tanto aceite. Córtalas en bastones de tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme y déjalas en un recipiente con agua fría durante 20 a 30 minutos. Esto ayuda a retirar parte del almidón superficial, que puede dificultar que se doren de manera uniforme.

Después, escúrrelas y sécalas muy bien con un paño limpio o papel de cocina. Este paso es fundamental: además de ayudar a conseguir una mejor textura, evita que el agua entre en contacto con el aceite caliente y provoque salpicaduras.

Ahora viene el secreto. Calienta el aceite a unos 150 °C y fríe las papas en tandas pequeñas durante cinco a ocho minutos, hasta que estén tiernas, pero todavía pálidas. Retíralas con cuidado y déjalas reposar entre 10 y 15 minutos sobre una rejilla o una bandeja.

Cuando hayan reposado, sube la temperatura del aceite a 180 °C y vuelve a freírlas durante dos a cuatro minutos, hasta que estén doradas y crujientes. Escúrrelas, añade sal mientras siguen calientes y llévalas a la mesa. Si tienes un termómetro de cocina, úsalo para controlar la temperatura y conseguir un resultado más consistente.

Un último consejo: evita amontonar las papas recién fritas, porque el vapor puede ablandarlas. Lo ideal es dejarlas en una sola capa de papel absorbente mientras las sirves. Si prefieres prepararlas en la freidora de aire, sécalas bien, mézclalas con un poco de aceite y cocínalas a 180-200 °C, siguiendo las indicaciones de tu aparato y moviéndolas a mitad de la cocción.

La próxima vez que prepares el almuerzo o la cena, prueba estos pasos. Un buen filete, un pescado a la plancha o incluso unas verduras al horno pueden quedar todavía mejor con una porción de papas doradas y crujientes al lado. Y ni hablar de una hamburguesa.