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La guatemalteca que se sintió realizada con el proyecto ‘Historias hechas a mano’

Fucsia.co, 3/10/2022

“Una como mujer necesita sentirse valorada y halagada”, dijo la artesana Amanda, luego de analizar la tradición de su cultura que acostumbra a que el género femenino se dedique al hogar

Socarrás junto a la tejedora guatemalteca Amanda García | Historias hechas a mano

En Guatemala estamos trabajando con mujeres tejedoras del municipio de Santo Domingo Xenacoj, Sacatepéquez, de la comunidad lingüística Kaqchikel. Con ellas se hacen diferentes técnicas de bordados. También nos aliamos con Violeta Gutiérrez que es la mujer que más sabe de textiles maya en el mundo y ella es nuestra asesora en Guatemala. La mejor decisión de mi vida es dedicarme el 100 % a mi proyecto ‘Historias hechas a mano’ y continuar con mi propósito de hacer visible a los invisibles. Muchas de ellas por primera vez vinieron a ciudad de Guatemala a conocer el museo Ixchel que protege la memoria del tejido maya en honor a ellas”, nos contaba el diseñador Juan Pablo Socarrás.

Una de las tejedoras que hace parte de la iniciativa en Guatemala es Amanda García, una mujer de 36 años que creció viendo como su madre por dificultades económicas tuvo que dedicarse a otro oficio debido a que los materiales para hacer artesanías estaban muy devaluados.

Desde que tengo memoria, ella trabajó por varios años en el telar de cintura y el telar de pie que son dos técnicas bastante marcadas aquí en Guatemala. Sin embargo, por necesidad, lo dejó y se dedicó al comercio de alimentos. Yo mientras tanto estudiaba en un internado y por eso no aprendí a tejer. Más adelante creció mi interés por la tradición y me acerque a mi abuela y mis tías”, relató Amanda.

Para ese entonces la artesana consiguió trabajo en el museo Ixchel, su labor era ser guía turística, recuerda que aprovechó los ratos libres para leer todas las monografías que tenía el museo, en ese ejercicio descubrió que escribían paso a paso las técnicas de tejido de otras comunidades. Eso, sumado al conocimiento que ya tenía, despertó aún más su interés.

Tiempo después le ofrecieron trabajo en el departamento de educación de Guatemala como asistente. Su tarea era enseñar sobre la técnica del telar de cintura y eso significó un reto muy grande para Amanda, sobre todo porque tuvo que encontrar la manera de explicarle a turistas extranjeros que no entendían español.

“La verdad es que en este punto del camino me siento muy realizada como mujer. En mi país, culturalmente, la mayoría de las mujeres se quedan en casa y solamente hacen ese oficio y no es que sea malo, pero una como mujer necesita sentirse valorada y halagada. Muchas veces es necesario reforzar la idea de que sí somos capaces. Afortunadamente, en el mundo que a mí me ha tocado vivir me he encontrado con personas que valoran la tradición y también mi trabajo. Eso me ha hecho sentir empoderada”, reveló la guatemalteca.

Juana Hortensia Pérez Chile es otras de las artesanas de Guatemala, tiene 39 años y conoció el proyecto de ‘Historias hechas a mano’ gracias a que pertenece a un grupo de mujeres que tejen. Tiene cinco hijas, cuatro niñas y un varón, su esposo aporta para sostener el hogar así como ella con el oficio diario y además, con sus tejidos. Su linaje ha pasado de generación en generación. Toda su familia tejía, así que cuando conoció el proyecto se sintió importante y acompañada. “Mi esposo me decía que tenía que aprovechar esta oportunidad única para mostrar nuestra tradición y exponerla ante el mundo. Dentro de las capacitaciones nos enseñaron a tejer con artículos desechables. Todavía nos falta un largo camino por delante”, reveló Juana.

Para la colección inaugural de Juan Pablo en Colombiamoda 2022, fueron cinco las artesanas que trabajaron en una de las prendas más largas del desfile. Se trató de una capa larga que medía seis metros de largo y 50 de ancho. Usaron 3000 gramos de algodón mercerizado. Gastaron 136 horas elaborando la pieza de colección, 98 horas tejiendo y 38 bordando. El tiempo fue el principal reto para ellas porque aunque ya están acostumbradas a tejer, la prenda contenía cuatro lienzos diferentes.

Las artesanas de Santo Domingo Xenacoj son mujeres adultas. Igual que las tejedoras colombianas y mexicanas, presentan una tradición que empieza desde muy niñas y culmina en el enamoramiento por este arte ancestral. Aunque muchas de ellas por necesidad no se pueden dedicar 100 % a esta actividad, siempre encuentran la manera de enaltecer sus costumbres y no dejarlas perder.

*En alianza con Coca-Cola Latinoamérica.

Socarrás junto a la tejedora guatemalteca Amanda García | Historias hechas a mano