Moda
‘Monolitos’, una pasarela de estructuras, luz y sensualidad
La nueva propuesta de Santísimas llegó a Colombiamoda con una reflexión sobre el tiempo, la identidad y los procesos que moldean a las personas.

Entre siluetas arquitectónicas, tonos luminosos y una puesta en escena inmersiva, Santísimas expuso una de sus colecciones más conceptuales hasta la fecha. Mientras las luces recorrían la cúpula del Planetario de Medellín y las primeras siluetas aparecían sobre la pasarela, la sensación era la de entrar a otro universo. Monolitos llevó al público a un recorrido donde la moda dialogó con la ciencia, la naturaleza y el tiempo para hablar de algo profundamente humano: aquello que permanece cuando todo a nuestro alrededor cambia.
La propuesta, presentada en Colombiamoda 2026, tomó como punto de partida la figura del monolito, esas enormes formaciones de piedra que han acompañado la historia de distintas civilizaciones como símbolos de memoria, permanencia y transformación. A partir de esa imagen, Kely Velásquez, fundadora y directora creativa de la marca, construyó una colección que invitó a detenerse en medio del ritmo acelerado de la industria para volver la mirada hacia lo esencial.

“Como diseñadora, pero sobre todo como humana detrás de Santísimas, quería hablar de aquello que permanece. Monolitos nació de la necesidad de detenernos y preguntarnos quiénes somos cuando todo a nuestro alrededor cambia y se mueve”, explica Velásquez.
Esa idea atravesó cada detalle del desfile. La inspiración surgió de los procesos con los que la naturaleza moldea una roca, un cristal o una esmeralda: millones de años de tiempo, presión y paciencia antes de revelar su forma definitiva. La colección trasladó ese mismo principio al diseño, entendiendo que la belleza también nace de la disciplina, de la experimentación y de confiar en los procesos.
Visualmente, Monolitos marcó una evolución dentro del universo estético de Santísimas. La firma, reconocida por convertir la lencería en prendas para exteriorizar, mantuvo sus característicos corsés, bodies y estructuras arquitectónicas, pero esta vez los acompañó de una paleta inesperada. Los llamados Glowing Pastels aparecieron por primera vez en la marca a través de tonos luminosos, acabados metalizados y efectos perlados que aportaron una dimensión futurista sin perder la sensualidad elegante que caracteriza sus colecciones.
Las siluetas parecían esculpidas alrededor del cuerpo. Transparencias, volúmenes y estructuras convivieron con un trabajo minucioso de ingeniería textil que reafirmó uno de los sellos de Santísimas: construir prendas que acompañan la anatomía femenina desde la precisión técnica y no únicamente desde la ornamentación.
La elección del Planetario de Medellín también hizo parte del relato. Más que un escenario, el espacio funcionó como una extensión del concepto creativo, conectando la colección con preguntas sobre el universo, el tiempo y la transformación personal. La iluminación, la puesta en escena y la narrativa inmersiva reforzaron la intención de convertir el desfile en una experiencia emocional, donde la moda trascendiera la contemplación estética para abrir una conversación sobre identidad y permanencia.
“Queríamos que esto no fuera solamente para la comunidad Santísimas. Queríamos que se sintiera como un evento para Medellín, una experiencia capaz de reunirnos alrededor de un mensaje. Santísimas construye desde Medellín para el mundo”, señaló la diseñadora.
Con Monolitos, Santísimas reafirmó una manera de entender el diseño que va más allá de las tendencias estacionales. La colección propuso una pausa para recordar que los procesos importantes requieren tiempo y que, al igual que las piedras que inspiraron esta historia, la verdadera fortaleza no siempre está en resistir el cambio, sino en conservar intacta la esencia mientras todo lo demás evoluciona.




