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Por qué nos enamoramos según la ciencia

Sami

Por qué nos enamoramos según la ciencia Imagen: 123rf

Enamorarse es una fase en la vida de las personas que produce placer y satisfacción y en donde nuestro cuerpo se dispone a sufrir cambios en los momentos de excitación, con el solo hecho de ver a la persona que nos mueve el piso. Pero, ¿por qué sucede esto? La ciencia nos lo explica.

Tal vez cuando te has enamorada sientes que tu corazón se acelera, sudas más de lo normal y no coordinas en muchas ocasiones tus pensamientos con tus actos. Esto se debe a que tu cuerpo está secretando más hormonas de lo normal que hacen que todos estos cambios químicos se presenten casi de inmediato. Enamorarse se divide en varias etapas y cada una de ellas trae un proceso bioquímico diferente a la otra.

Todo comienza en la corteza cerebral cuando vemos a la persona que nos atrae, esto hace que se activen zonas del cerebro ligadas a los estímulos, convirtiéndolos en sensaciones de euforia ligados al sentimiento que se relaciona con el afecto y el apego, llamado amor. Aunque según dicen las investigaciones científicas nos atraen las personas con rasgos físicos similares a los nuestros, los olores y el tipo de sangre influyen mucho en el proceso de enamoramiento, sí, aunque no lo creas el cuerpo está capacitado para detectar por medio del olfato hasta el tipo de sangre de la persona con la que te piensas relacionar.

Momento de atracción: Antes de que nos fijemos en el hombre que deseamos sea nuestra pareja, el cerebro determina lo que hará que nos enamoremos de esa persona y no de otra. Aunque digan que todo entra por los ojos, en el caso de las mujeres el oído es el primer sentido que se activa cuando nos gusta un hombre, sucedido a este el olfato juega un papel clave en el amor. Todos tenemos en nuestro cuerpo unas hormonas llamadas feromonas (no tienen olor) que se secretan al momento de que existe atracción con otra persona, estás entran de inmediato por nuestra nariz, suben al cerebro y se depositan en el hipotálamo anterior, y es allí en donde se produce el proceso de atracción.

 

Etapa de enamoramiento: Cuando el cerebro detecta la persona que nos atrae, ciertas áreas de él se activan liberando adrenalina, oxitocina y dopamina, sustancias neurotransmisoras que se asocian con momentos placenteros. Éstas hacen que nuestro corazón se fleché con el de la otra persona en aproximadamente un quinto de segundo. Pensamos todo el tiempo en el hombre que nos gusta, el dolor gracias a éstas drogas naturales se esfuma y todo nuestro mundo comienza a girar en torno a él. La serotonina que es considerada la hormona que nos hace tener auto control, se reduce haciendo que nuestras conductos se vuelvan casi obsesivas hacia la otra persona.

 

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Amor: Cuando pasamos de la etapa de enamoramiento, llega la etapa del amor absoluto, esto quiere decir que hemos logrado el objetivo de tener una relación estable con la persona que nos atrajo desde el comienzo. La feniletilamina, una anfetamina natural que segrega nuestro cuerpo, se activa cuando ya estamos en el momento pleno del enamoramiento. Esta sustancia lo que hace es estimular el deseo sexual y emitir al cerebro placer y satisfacción. Por eso cuando amamos plenamente a nuestra pareja la excitación al tan solo darle un beso, hace que nuestras hormonas estallen y queramos hacerle el amor día y noche.

 

Pleno amor: Ésta etapa es quizás la más linda de todo el proceso químico que sufre nuestro cuerpo cuando nos enamoramos. Luego de llevar un buen tiempo con nuestra pareja, la dopamina se empieza a reducir y la relación pasa de una atracción selectica a una intelectiva. Es aquí en donde dejamos de decir “te deseo” a decir con plena seguridad “te amo”. Esto hace que el cerebro libere más oxitocina, generando que nos apeguemos afectivamente a nuestra pareja, incrementando el vínculo de amor y haciendo que se prolongue durante varios años.

Eso de que cupido te flecha según la mitología puede que no sea cierto, pero lo que si es cierto es que el cerebro se prepara desde que somos pequeños para generar mapas mentales, que determinan lo que harán que nos enamoremos. Antes de que nos fijemos en el hombre que nos gusta, el cerebro toma datos sensoriales de nuestras experiencias sentimentales hacia nuestros familiares, amigos y hechos fortuitos que forjaran nuestros sentimientos afectivos y harán que encontremos la pareja que creemos merecer.

Así que si has pasado ya por varias relaciones y crees que no vas a encontrar el amor de tu vida, no te preocupes tu cerebro sabe cuál es el indicado. ¡Animo que más tarde que temprano se unirán sus corazones!

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