Música

Nina Rodríguez susurra e impone su estilo con Interludio

La cantautora reinterpreta tres clásicos de la música al tiempo que propone nuevos acercamientos a la creación artística.

Nina Rodríguez
Nina Rodríguez - Foto: Cortesía prensa / Ph & Styling por Andrés Espinosa

El ruido de una construcción cercana. El sonido de la puerta que no termina de cerrar por el viento de una ventana abierta. El portazo de la puerta principal. Y allí está ella, sentada con una postura perfecta, sujetando con su mano un café recién hecho y con la atención puesta en seguir la instrucción de mirar hacia un celular mientras siete personas y dos cámaras la registran. Sus palabras silencian el recinto para explicar por qué Interludio, su nuevo trabajo musical, es una conversación íntima sobre lo que duele, lo que transforma y lo que permanece.

Con Nina Rodríguez, la moda y los sonidos confluyen en un mismo espacio. El susurro de su voz y la elección consciente e intuitiva de sus prendas es el lenguaje con el que comparte lo más íntimo de su vida y de su forma de ver el mundo. Es por eso que el videoclip “Por qué te vas”, un cover de la canción de Jeanette, es un diálogo entre música y moda en escenas que conectan con sus emociones y con la apuesta visual sobre cómo es habitar el duelo y la pérdida a través de la tensión. Lo conceptual de las imágenes se manifiesta con sombras y con los colores rojo y gris, que contrastan con su piel para marcar un juego de telas y voces que envuelven a quien observa y escucha. El atuendo es el gesto, mientras que la letra de la canción conecta con todos los sentidos para narrar a través de sus movimientos y del ritmo de su voz.

Con Interludio, Nina demuestra la evolución de sus más de 10 años de carrera en paralelo que cuestiona las formas de producción musical en la que los algoritmos, las redes sociales y los resultados económicos en ocasiones evitan tomar riesgos y hacer apuestas más creativas y honestas.

Interludio nace como un acto de vulnerabilidad y también como una pausa, ¿en qué momento consideraste que era necesario hacer una pausa y transformar esa pausa en un proyecto artístico?

Hacerse esa pregunta de la pausa en este momento de la vida es muy difícil. Nos da mucho temor parar y cuestionar el camino que hemos recorrido. Ahora la música viene produciéndose muy rápido y si no sacas sencillos, todo este tema de los algoritmos, que si no estás ahí vigente, es como si desaparecieras. Entonces es entrar en un proceso de reconciliación frente a lo que significa la pausa y el silencio y entender que de ahí pueden salir nuevos lenguajes, nuevos procesos creativos. Creo que fue una necesidad, yo cumplí 10 años de carrera en 2024 y fue como que ni siquiera me di cuenta. La vida me dijo, date una pausa, qué pasa si te detienes, cuál es la Nina hoy versus la Nina de hace 10 años y creo que fue un momento de angustia, pero que vale la pena mucho en los procesos creativos.

Reinterpretas tres clásicos latinoamericanos, ¿qué criterios utilizaste y qué le está aportando Nina a esos tres clásicos?

Es la primera vez en mi carrera que decidí, antes de lanzarme a cantar otra vez en un nuevo disco, mirar cómo a través de otras voces femeninas podía también encontrar mi sello… yo siento que estas mujeres hicieron parte de mi vida desde muy chiquita y fueron mujeres que tenían voces muy potentes como Mercedes Sosa, Lola Flores y Jeanette. Tanto Mercedes Sosa como Lola Flores eran mujeres que dejaban todo en el canto y mi voz tiende a ser muy susurrada, mucho más suave. Y yo tenía como ese conflicto interno de cómo expresar a través de una voz suave y susurrada, fuerza, determinación y poder… de alguna forma es como sentir que estas mujeres me acompañaban también a mí en el proceso. Entonces el criterio básicamente fue encontrar esas voces que me acompañaron en mi infancia y que marcaron un hito para ser lo que soy hoy.

Nina Rodríguez
Nina Rodríguez | Foto: Cortesía prensa / Ph & Styling por Andrés Espinosa

Asumes un rol como productora junto a Andrea Hoyos, ¿qué descubriste en este proceso en relación con la música?

Mi carrera musical si bien ha estado desarrollándose bajo la idea de crear música, también ha sido un proceso personal como mujer en la industria de la música. Andrea Hoyos es mi directora musical, mi profe de piano, mi coequipera. Lanzarse a una experiencia nueva, probar y seguir esa intuición a veces a las mujeres nos cuesta …entonces me pareció muy bonito poder decir bueno voy a ser coproductora del disco por primera vez, después de todos los que he hecho. Da mucho susto, pero también da mucho poder y certeza de que estoy dando lo mejor que puedo dar con lo que tengo en mis manos.

En este proyecto cada acorde y cada silencio están pensados de manera intencional, ¿qué le aportan esas decisiones frente a tu idea de lo mínimo?

Cuando empecé esta carrera tenía muchas expectativas, tenía ese temor de hacer las cosas con mucha fuerza. Muchas veces en las producciones se pedía, al igual que cuando uno arma un look, poner muchas capas como para sentir que eso sostenía la voz. En la medida en que fui avanzando en mi carrera me empecé a dar cuenta que para mí lo más importante era la voz, es mi instrumento principal. Y a veces cuando hay muchas capas o mucha producción, la voz pasa a un segundo plano. En este proceso con Andrea, el trabajo fue responder ¿dónde está tu voz cuando no hay nada alrededor? Es decir, es la aproximación a un proyecto más vocal que musical. La voz es el eje principal, es la columna vertebral y a esa voz le ponemos cosas que la van a acompañar sin que la voz central se pierda. A diferencia de mis discos anteriores, lo hicimos súper minimalista, la voz se tiene que sentir como un susurro, como si yo estuviera contando esta historia en la sala de mi casa y eso implica muchas decisiones técnicas de cómo se grabaron las voces, como por ejemplo que varias de las canciones se hicieron en una sola toma.

Las canciones “Eco” y “Almas” son canciones que muestran a una Nina mucho más honesta e introspectiva, ¿qué de tu vida personal estuvo presente en la creación de estas dos canciones?

Al ser cantautor es imposible no involucrar los procesos. Creo que pasé por muchos duelos, en el sentido de entender el artista que empezó este proceso y la que va en este nuevo camino. Y a veces lo que más nos cuesta es despedirnos de esas versiones de nosotros mismos, soltar las versiones que en momentos nos ayudaron a superar cosas, sentimientos que nos acompañaron a la hora de escribir las canciones. Yo siento que estas dos canciones hablan del duelo desde diferentes lugares. Almas cuenta una historia de esas personas con la que nos encontramos en la vida y que vienen a enseñarte cosas, no que se quedan sino que a veces se van (…) y “Eco” está más inspirado en mujeres como Mercedes Sosa y en Chavela y es como bueno el duelo duele y hay a veces rabia en las historias que nos contamos. Entonces es cómo tomamos lo que nos ha pasado con nuestras propias manos y reescribimos esa historia y en verdad nadie lo puede herir a uno hasta que uno conozca sus propias sombras y dolores y se adueñe de eso y diga cómo quiero cambiar esto. Entonces son canciones que si bien están marcadas en el discurso del duelo son liberadoras para mí.

En el videoclip de “Por qué te vas” tú trabajas la idea de tensión, ¿cómo fue el trabajo para lograr el equilibrio entre lo sonoro y lo audiovisual en este video?

Decidí viajar, hacer unos viajes sola, llegar a lugares donde tenía amigos fotógrafos, videógrafos, que estaban en sus momentos diferentes de vida y de este lugar de la nada decirles, préstenme sus ojos para contar esta historia porque en este momento yo no sé cómo contarla. Y llegué a donde Andrés Oyuela un gran amigo y le mostré una maqueta hecha con el teléfono de Por qué te vas. Llamamos amigos e íbamos a hacer unas fotos y cuando llegamos Andrés dijo vamos a hacer un video y básicamente fue esta dirección creativa de Andrés donde dijo quiero transformarte, no quiero que seas la persona que siempre sale en los videos sino otra. Entonces no tenía cejas, me hicieron todo un tema en el pelo como para personificar el duelo y cómo lo podíamos convertir en imágenes. Él tenía ahí dos telas y todo el tiempo en el video están ahí jalando las telas y yo en esa constante dualidad o tensión. Es una canción que expresa de manera muy hermosa cuando alguien se va de tu vida, esa pregunta del por qué sin respuesta. Entonces queríamos hacer una pieza muy linda donde el arte, la moda y la música construyeran este lenguaje.

Dices que este proyecto habla sobre lo que duele, sobre lo que se transforma y sobre lo que permanece. ¿Cómo está presente esto en la forma en la que reinterpretas los tres clásicos?

A lo que me retó este proyecto fue a quitarle el miedo a la creación. Vivimos en un mundo donde todo el tiempo tenemos que mostrar lo que hacemos y, al hacerlo, aparece también la forma en que eso se recibe: números, likes, comentarios, shares. Siento que eso nos ha llenado de miedo a explorar, a volver al juego de crear. Mi intención, además de la pausa y de Interludio, y de mostrar estos ejercicios, fue darme permiso a mí misma para volver a jugar y volver a creer en la magia del arte y de la creación, sin estar pensando todo el tiempo en cómo monetizar mis talentos. Es también una invitación a repensar, a pausar, a habitar la incomodidad de un nuevo proyecto. ¿Qué pasa si en redes nos salimos un poco del libreto? Todo el tiempo estamos buscando referentes y, a veces, terminamos siendo la misma pose, la misma cara, la misma luz. ¿Cómo atravesar la incomodidad de proponer algo nuevo que seguramente no va a tener likes ni views, y aun así disfrutar ese proceso de transformación?

Estamos muy acostumbrados a pensar que antes de sacar una canción debe ser un éxito inmediato, y quizá no lo sea ahora, quizá lo sea en diez años o quizá nunca. Pero en el ejercicio mismo de sacarla al mundo hay una forma muy bonita de relacionarse con el coraje, de volver a esa conversación interna de “hago esto por amor” y esperar que el mundo lo reciba de la misma manera. Y si no, hay que levantarse al día siguiente, volver a crear y volver a jugar. Eso es, para mí, lo más importante detrás de todo esto.

¿Cómo lidias con esa resistencia de la que hablas y con la necesidad de seguir produciendo música?

Voy aprendiendo a reconciliarme con lo que antes consideraba el éxito, con esa idea de “romperla”. Todo está cambiando tan rápido que hoy ninguna industria tiene certezas absolutas. Muchos artistas están migrando de una plataforma a otra y haciéndose preguntas incómodas: ¿realmente tengo que estar en todas?, ¿necesariamente tengo que estar ahí? Me parece hermoso obligarnos a volver a lo simple, incluso a decisiones que hoy parecen extrañas, como no postear todos los días. En este momento, lo más importante para mí es atravesar la incomodidad y quedarme ahí. Brené Brown habla mucho de esto cuando se refiere a la vulnerabilidad: la vulnerabilidad no es un lugar cómodo, pero es un espacio necesario para transformarse.