Turismo
Airbnb traza el futuro del viaje en Colombia: menos días, más experiencias
De escapadas cortas a vivencias auténticas, 2026 se perfila como el año en que la Generación Z vive la aventura y convierte cada minuto fuera de casa en una experiencia intensa e inmersiva.

La generación Z no viaja para escapar sino para intensificar. En 2026, esta generación adopta la máxima aventura como una filosofía de movimiento donde cada hora cuenta. Las escapadas internacionales de uno o dos días dejan de ser un plan improvisado para convertirse en una lógica vertiginosa de las redes sociales y los retos de “Un día en…”, que condensan el viaje en una experiencia total, breve y profundamente significativa.
Este cambio no es anecdótico. Los viajeros colombianos han incrementado sus viajes internacionales cortos en más de un 50%, confirmando que el tiempo ya no define la profundidad del viaje. La generación Z elige ciudades con espacios donde el arte urbano convive con la historia, donde la cocina local se convierte en un lenguaje cultural y donde la energía citadina reemplaza la quietud de los pueblos costeros. Medellín, Santa Marta y Bogotá se muestran como destinos ideales para estas escapadas intensas, capaces de ofrecer estímulo, narrativa y carácter en pocos días.

2026 se perfila como el año de ir más allá del checklist turístico para abrazar la experiencia auténtica. La prioridad es sentir la vibración real de un lugar, participar de su ritmo cotidiano y entender qué lo define desde adentro. No sorprende entonces el crecimiento sostenido de las reservas de experiencias: clases de cocina tradicional, recorridos históricos guiados, encuentros con artistas locales y exploraciones en paisajes naturales se convierten en el verdadero souvenir del viaje.
La naturaleza, en particular, ocupa un lugar central. Las experiencias al aire libre lideran las preferencias globales y en Colombia destacan propuestas como Guatapé, donde descubrir el pueblo, ascender la Piedra del Peñol, navegar en barco y convivir con animales se transforma en una vivencia multisensorial. En otros puntos de la región, la tendencia se replica con matices culturales: desde una mirada antropológica de Buenos Aires, pasando por las vistas panorámicas y recorridos naturales de Santiago, hasta los paisajes salvajes de Paracas y el oasis de Huacachina en Perú.

Pero la aventura no solo es geográfica; también es íntima. A nivel global, crece el viaje en solitario como una forma de autodescubrimiento. La generación Z deja atrás la idea del viaje en pareja como norma y abraza la mochila individual como símbolo de libertad. Medellín se consolida como el destino predilecto para los colombianos que viajan solos, con un aumento del 1000 % en las reservas para 2026, confirmando que la ciudad ofrece no solo planes, sino una sensación de pertenencia inmediata.
Todas estas señales dibujan el retrato de un viajero en constante evolución: alguien que busca adrenalina en escapadas breves, que valora la inmersión cultural por encima del lujo tradicional y que redefine el significado de viajar solo.



