Gastronomía

TOA es el restaurante en República Dominicana que rinde culto a la tierra, el fuego y la cocina local

En el restaurante insignia del hotel Zemi Miches Punta Cana, la experiencia gastronómica se construye desde el respeto por el producto, el territorio y los sabores de la costa dominicana.

El sabor del origen: así se cocina en TOA, el restaurante que honra el territorio dominicano
El sabor del origen: así se cocina en TOA, el restaurante que honra el territorio dominicano - Foto: IONE-GREEN

Su nombre lo dice todo: Toa, una palabra ancestral que en lengua taína significa madre o abuela. Un llamado de origen, de protección y de cuidado que atraviesa la memoria colectiva del Caribe. “Toa, Toa”, clamaban los niños en la leyenda, buscando refugio. Hoy, ese eco se transforma en una cocina que honra la tierra, el fuego y el producto local, con una sensibilidad que conecta pasado y presente. Desde el nombre, el mensaje es claro: aquí se cocina con respeto, con raíz y con propósito.

Ubicado en la costa caribeña de Miches, dentro del hotel Zemi Miches Punta Cana, bajo la dirección del chef Frankely Castillo, la propuesta dialoga con la tradición dominicana desde una mirada contemporánea, sin perder de vista lo esencial. El resultado es una cocina que se construye desde la identidad, donde cada plato cuenta una historia y cada ingrediente tiene un lugar preciso.

TOA, República Dominicana: una cocina que se escribe al fuego, entre el mar y la memoria
TOA, República Dominicana: una cocina que se escribe al fuego, entre el mar y la memoria | Foto: Cortesía

El menú funciona como un mapa comestible de la República Dominicana. Mar, montaña y campo convergen en preparaciones que ponen al producto en el centro del relato. Chivo, pescado fresco, pulpo de bahía, yautía, plátano, coco, ajíes criollos, cacao y ron dominicano marcan el ritmo de una despensa honesta, generosa y profundamente local. No hay artificios innecesarios: hay intención, equilibrio y una profundidad que se percibe desde el primer bocado.

La experiencia se vive con los cinco sentidos. El fuego como técnica primigenia, la tierra como origen, el mar como promesa. TOA invita a comer despacio, a entender el plato, a escuchar lo que dice el territorio. Puede ser un almuerzo frente al Caribe, una cena íntima o una celebración compartida, pero siempre con la sensación de estar participando en algo más grande que una comida.

El sabor del origen: así se cocina en TOA, el restaurante que honra el territorio dominicano
El sabor del origen: así se cocina en TOA, el restaurante que honra el territorio dominicano | Foto: Cortesía

Desde las entradas, deja clara su identidad y su manera de entender la cocina como un relato que se construye plato a plato. Uno de los favoritos es el Kibbeh Atabey, elaborado con chivo braseado y hummus de auyama rostizada, una preparación que funciona como un puente entre culturas, técnicas y territorios.

El Atún de Zemi es otro ejemplo de esa precisión que define la propuesta: acompañado de una emulsión de ají y yaniqueque, se presenta fresco, directo y sin distracciones. El ceviche de lambí con coco y mango, por su parte, rinde un tributo claro a la costa, al mar cercano y a esa combinación natural de dulzor y acidez que define la cocina caribeña más honesta.

TOA, República Dominicana: una cocina que se escribe al fuego, entre el mar y la memoria
TOA, República Dominicana: una cocina que se escribe al fuego, entre el mar y la memoria | Foto: Cortesía

En los platos fuertes, el fuego y el tiempo se convierten en protagonistas silenciosos. El pulpo de la Bahía Esmeralda, cocinado sobre carbón de coco, logra una textura precisa y un sabor profundo que remite a la pesca local y a las técnicas primarias. El mofongo Caonabo, robusto y aromático, se glasea con mamajuana y ofrece una lectura contemporánea de un clásico, mientras que con el risotto de chivo elevan el plato sin traicionar su origen. La dorada asada al fuego, servida con aguachile caliente de cubanela y encurtidos de naranja agria, equilibra acidez, grasa y ahumado con una naturalidad que habla de oficio y sensibilidad.

Cada preparación resume la filosofía: intensidad controlada, acidez precisa y respeto absoluto por el ingrediente. El uso del carbón de coco, las técnicas de braseado lento, los encurtidos artesanales y las emulsiones a base de ajíes locales no son recursos decorativos, sino el lenguaje propio del restaurante.