Moda
Nueva York, dentro y fuera de la pasarela: las tendencias que dejó la Fashion Week
Las tendencias, las grandes firmas y el talento colombiano que marcaron la Semana de la Moda.

Cada septiembre, Nueva York se convierte en un punto de encuentro para diseñadores, modelos, editores e invitados de todo el mundo. Durante varios días, la ciudad vive al ritmo de los desfiles y las presentaciones que anticipan lo que veremos en las próximas temporadas.
Pero vivir una Fashion Week es mucho más que sentarse frente a una pasarela. También significa descubrir cómo se relacionan las tendencias con la calle, qué llevan quienes hacen parte de la industria y cuáles son las propuestas que consiguen quedarse en la conversación.
La edición de septiembre de 2026, dedicada a la temporada Primavera-Verano 2027, puso en primer plano la identidad de la moda estadounidense, con firmas que revisitaron sus códigos más reconocibles y diseñadores latinoamericanos que encontraron en Nueva York una plataforma para mostrar sus creaciones. Esta vez, viajamos con el apoyo de Copa Airlines para conocer de cerca las propuestas de una industria que encuentra en esta ciudad uno de sus escenarios más importantes.
Tommy Hilfiger: el regreso del estilo preppy
Tommy Hilfiger encontró inspiración en los códigos universitarios y deportivos que han definido buena parte de su historia. Las camisas Oxford, los cuadros, las chaquetas universitarias y las referencias al rugby aparecieron en combinaciones que renovaron el clásico estilo preppy.
El rojo, el blanco y el azul, colores emblemáticos de la firma, compartieron espacio con tonalidades vibrantes. La propuesta confirmó que las prendas tradicionales pueden sentirse actuales cuando cambian las proporciones y se mezclan con una actitud más relajada.
Ralph Lauren: la elegancia que no necesita seguir tendencias
Ralph Lauren volvió sobre el universo que ha construido durante décadas: una combinación de referencias clásicas, lujo discreto y nostalgia americana. Su propuesta evocó un guardarropa que parece resistirse al paso del tiempo, con prendas que privilegian la calidad visual, las proporciones y una sofisticación que no depende de los excesos.
En una temporada en la que el estilo personal adquiere cada vez más importancia, la firma reafirmó el atractivo de las piezas que pueden permanecer en el armario durante años. La lección está en la capacidad de construir una identidad reconocible sin tener que reinventarla por completo cada temporada.
Coach: la moda se encuentra con la calle
Coach celebró 85 años con una colección que miró hacia el Nueva York más urbano. Las capas, las referencias vintage y las combinaciones de inspiración juvenil conectaron con una manera de vestir que mezcla prendas de distintas épocas y encuentra en los accesorios uno de sus principales recursos de expresión.
La propuesta reafirmó el interés por una moda menos rígida, en la que las chaquetas, los bolsos y las prendas de apariencia vivida construyen una identidad propia. Es también una invitación a recuperar piezas conocidas y combinarlas de maneras inesperadas, sin buscar que todo encaje perfectamente.
Michael Kors: vestir como una forma de expresión
En Michael Kors, el arte y la arquitectura de las formas tuvieron un lugar central. La colección exploró las rayas, los contrastes gráficos, las siluetas depuradas y los accesorios escultóricos, con referencias al modernismo que aportaron una dimensión visual a las prendas.
El blanco y el negro dialogaron con acentos de color, mientras que los pendientes llamativos y las formas curvas demostraron que los accesorios pueden transformar un look sin necesidad de acumular detalles. La sofisticación apareció en la precisión de las líneas y en la intención detrás de cada elección.
Carolina Herrera: flores, color y una feminidad sin reglas
La casa Carolina Herrera celebró sus 45 años con una colección que reafirmó algunos de sus códigos más reconocibles, reinterpretados bajo la dirección creativa de Wes Gordon. Las flores, los lunares, los volúmenes generosos y los tejidos ligeros construyeron una propuesta que encontró el equilibrio entre estructura y movimiento.
El amarillo, el rojo, el blanco y el negro aportaron fuerza a las siluetas, mientras que los estampados florales y los accesorios con detalles tridimensionales reforzaron el carácter expresivo de la colección. La elegancia, en esta lectura, no está ligada a la solemnidad: también puede ser colorida, espontánea y llena de personalidad.
Colombia también tuvo su lugar en Nueva York
Más allá de las grandes casas estadounidenses, la edición de septiembre dejó espacio para hablar del diseño latinoamericano. La participación colombiana tuvo dos protagonistas: Raúl Peñaranda, quien presentó su colección Aroma, y las ocho marcas bogotanas que llegaron a la plataforma Fashion Designers of Latin America (FDLA) con el acompañamiento de la Cámara de Comercio de Bogotá.
Peñaranda presentó sus propuestas para mujer y llevó por primera vez a la pasarela su colección masculina. Bajo el concepto Aroma, el diseñador exploró la memoria, las raíces y las sensaciones asociadas al hogar, con prendas confeccionadas en tejidos naturales que buscaban combinar comodidad y elegancia. Su participación representó un nuevo capítulo en una trayectoria vinculada desde hace años a la Semana de la Moda de Nueva York.
Por otra parte, la iniciativa [PUENTE] Internacional, de la Cámara de Comercio de Bogotá, acompañó a ocho marcas de Bogotá-Región en la presentación de sus colecciones Primavera-Verano. Ciento Cinco Lunares, Clarissa Rosania, Day Moda Sostenible, Franchi e Punto, OVAT, TAN BASICX, Kernel Leather y Liza Herrera hicieron parte de la delegación.
Las propuestas reunieron diferentes aproximaciones al diseño colombiano: moda de autor, sostenibilidad, sastrería contemporánea, tejidos de punto y calzado. Cada marca presentó diez looks dentro de una agenda que incluyó pasarela, showroom, encuentros con compradores, espacios de networking y actividades de visibilidad internacional.
La importancia de esta participación está en lo que sucede más allá del desfile. Llegar a Nueva York también significa establecer relaciones comerciales, conocer las exigencias de otros mercados y demostrar que el diseño colombiano puede encontrar oportunidades de crecimiento fuera del país. Una presencia que habla de talento, pero también de la preparación necesaria para convertir una pasarela internacional en una oportunidad de negocio.
Las tendencias que veremos la próxima temporada
El estilo preppy se reinventa. Las referencias universitarias regresan con una mirada más relajada. Camisas, blazers, chaquetas deportivas y faldas plisadas se mezclan sin necesidad de seguir las combinaciones tradicionales.
Las flores y los lunares recuperan protagonismo. Los estampados clásicos aparecen con fuerza y personalidad. Desde las propuestas más románticas hasta las interpretaciones gráficas, se convierten en una manera de dar carácter a las prendas.
Las rayas adquieren una nueva dimensión. Los contrastes y las composiciones gráficas demuestran que un estampado conocido puede transformar un conjunto cuando se combina con siluetas limpias y accesorios contundentes.
El volumen cambia las proporciones. Faldas amplias, chaquetas estructuradas y prendas de líneas alargadas aportan movimiento al guardarropa. La silueta vuelve a ser una herramienta para experimentar sin necesidad de recurrir a demasiados adornos.
Los accesorios se llevan todas las miradas. Bolsos con personalidad, pendientes escultóricos y detalles tridimensionales refuerzan la idea de que un solo elemento puede definir un look.
Los clásicos permanecen, pero se llevan de otra manera. La sastrería, las camisas blancas y las prendas atemporales continúan presentes. La novedad está en combinarlas con piezas deportivas, estampados inesperados o accesorios que rompen con lo convencional.
La Semana de la Moda de Nueva York de septiembre de 2026 dejó una lectura amplia de la industria. Ralph Lauren y Tommy Hilfiger volvieron sobre la herencia americana; Coach exploró la relación entre el lujo y la calle; Michael Kors encontró inspiración en el arte, y Carolina Herrera reafirmó una feminidad expresiva. Mientras tanto, Raúl Peñaranda y las marcas colombianas llevaron sus propias historias a un escenario internacional.




