Belleza

¿En qué orden debes aplicar los productos del skincare? La guía definitiva

Limpiador, sérum, tratamiento, hidratante, protector solar... Una rutina puede incluir varios productos, pero el orden de los factores sí altera el resultado.

Beautiful blond woman using hyaluronic acid. Female with freckles using dropper with liquid moisturizer.
Beautiful blond woman using hyaluronic acid. Female with freckles using dropper with liquid moisturizer. - Foto: Getty Images

Abrir el gabinete del baño puede parecernos como una pequeña clase de química. Limpiador, esencia, tónico, vitamina C, ácido hialurónico, crema de ojos, hidratante, protector solar: sabemos qué hace —o promete hacer— cada producto por separado, pero aparece una pregunta mucho más sencilla cuando todos están frente al espejo: ¿cuál va primero?

Y sí, hay respuesta correcta. La American Academy of Dermatology (AAD) explica que la secuencia en la que se aplican los productos puede afectar su funcionamiento y propone una regla bastante más sencilla que muchas de las rutinas de diez pasos que circulan en redes sociales: limpiar, tratar, hidratar/proteger y, finalmente, maquillar si se desea.

Y hay otro punto importante: más productos no significan necesariamente mejores resultados. La misma organización advierte que utilizar demasiados cosméticos —especialmente varios tratamientos antiedad simultáneamente— puede irritar la piel.

Skincare
Skincare | Foto: Getty Images

Entonces, ¿cómo construir una rutina completa?

Lo más importante es siempre consultar con un profesional de la salud sobre qué productos y en qué orden debes aplicarlos, acorde con lo que le conviene más a tu piel. Contar con un dermatólogo o experto es obligatorio. Además, te compartimos el orden en general de los productos como sugiere la AAD:

Por la mañana: proteger es la prioridad

1. Limpiador

La primera etapa es sencilla: limpiar el rostro.

La organización recomienda comenzar con un limpiador suave y secar la piel delicadamente. La intención es retirar grasa, sudor y residuos antes de aplicar los productos que permanecerán sobre la piel.

No hace falta que la piel quede con una sensación extremadamente tirante para considerar que está limpia. Una rutina adecuada también debe respetar la barrera cutánea.

2. Tratamientos

Después de limpiar, llega el momento de aplicar los ‘medicamentos’ o tratamientos dermatológicos indicados para necesidades específicas de la piel. La AAD los sitúa inmediatamente después de la limpieza.

Aquí pueden entrar productos formulados para abordar preocupaciones concretas (como acné o arrugas), pero existe una diferencia importante entre seguir una rutina cosmética y utilizar un tratamiento médico: si un dermatólogo ha formulado un medicamento tópico, sus instrucciones tienen prioridad sobre cualquier regla general de skincare.

3. Sérums

Si la rutina incluye un sérum cosmético, suele incorporarse antes de las cremas más densas. Cleveland Clinic explica que el orden de las capas influye en cómo los ingredientes entran en contacto con la piel y sitúa los sérums dentro de los pasos previos a la hidratación.

Esto tampoco significa que necesitemos tres o cuatro sérums simultáneamente. Elegir productos de acuerdo con una necesidad específica suele resultar más razonable que acumular activos simplemente porque están de moda.

4. Hidratante

Una crema hidratante ayuda a retener agua en la piel. La AAD considera la hidratación, junto con la fotoprotección, uno de los pilares de una rutina antiedad y señala que aplicar hidratante regularmente puede mejorar temporalmente la apariencia de las líneas finas gracias al aporte de humedad.

La textura dependerá de cada piel: no todas necesitan la misma fórmula ni la misma cantidad.

5. Protector solar

Si hay un paso que merece permanecer incluso cuando no tenemos tiempo para ninguno de los demás, es este.

La American Academy of Dermatology recomienda utilizar un protector solar de amplio espectro, SPF 30 o superior y resistente al agua. Además de contribuir a prevenir signos de fotoenvejecimiento, la protección solar reduce el daño provocado por la radiación ultravioleta y el riesgo de cáncer de piel.

Durante el día, el protector solar debe ocupar el final de los pasos de cuidado de la piel, antes del maquillaje.

6. Maquillaje

Después de completar la rutina de cuidado y protección, puede comenzar el maquillaje. Así lo ubica también la AAD dentro de su secuencia recomendada.

En términos simples, una rutina de mañana podría quedar así:

Limpieza → tratamiento/sérum → hidratante → protector solar → maquillaje.

rodillos faciales
Woman using jade roller on her face at home. Young girl massaging face by jade roller. Self-care facial massage, anti-aging lifting skincare procedure | Foto: Archivo Semana

¿Y por la noche?

Al desaparecer la necesidad de protección solar, la rutina cambia ligeramente:

Limpieza → tratamiento → sérum/productos específicos → hidratante.

La noche suele ser además el momento en el que se incorporan determinados activos que requieren instrucciones específicas. Si se utiliza un retinoide, un medicamento contra el acné o cualquier tratamiento prescrito, conviene seguir las indicaciones del dermatólogo y del producto en lugar de intentar encajarlo automáticamente dentro de una rutina encontrada en redes sociales.

¿El tónico es obligatorio? No. Una rutina puede funcionar perfectamente sin él. Lo mismo ocurre con esencias, brumas y muchos otros productos que pueden resultar agradables o aportar determinados ingredientes, pero que no constituyen pasos universales imprescindibles.

La recomendación básica de la AAD es significativamente más corta: limpieza, tratamiento cuando sea necesario, hidratación/protección y maquillaje.

Esa simplicidad puede ser especialmente útil si tienes piel sensible o si estás comenzando una rutina nueva. El error de pensar que más productos significan mejores resultados.

Mascarillas con arroz
El arroz tiene un alto contenido de vitamina C y omega 6, estos dos activos ayudan a frenar el envejecimiento y favorecen la producción de elastina en la cutis de la piel. | Foto: Getty Images

TikTok e Instagram ayudaron a popularizar rutinas extensas, combinaciones de activos y términos dermatológicos que hace algunos años apenas conocíamos. También hicieron más fácil caer en la tentación de probar varios ingredientes simultáneamente. La AAD advierte precisamente sobre esto: combinar múltiples productos antiedad puede provocar irritación y terminar haciendo más visibles algunos signos que originalmente queríamos mejorar.

Y cuando se introduce un producto nuevo, existe otra precaución útil. Los dermatólogos de la AAD aconsejan realizar una prueba en una pequeña zona antes de incorporarlo por completo a la rutina; su protocolo doméstico propone hacerlo dos veces al día durante entre siete y diez días para observar posibles reacciones.

Una buena rutina no tiene que ser larga

Quizás esta sea la parte menos espectacular del skincare, pero también una de las más útiles: la constancia suele importar más que llenar el baño de productos.

Los expertos señalan que muchos cosméticos necesitan al menos seis semanas para mostrar resultados y algunos pueden tardar hasta tres meses. Cambiar constantemente de producto porque no vemos una transformación inmediata puede impedirnos evaluar si realmente funciona.

Una rutina puede tener tres pasos o siete. Puede incluir sérums y tratamientos específicos o limitarse a lo esencial. Lo importante es que responda a las necesidades reales de la piel, que los productos sean tolerados y que la protección solar permanezca como un hábito cotidiano.

Al final, la guía definitiva resulta mucho menos complicada de lo que las redes sociales hicieron parecer: limpiar, tratar lo que realmente necesitamos, hidratar y proteger. El resto debería tener una buena razón para estar ahí.