Belleza
No necesitábamos otro gloss, hasta que vimos estas series
Mi tarjeta de crédito tiene una teoría: ninguna compra beauty fue realmente impulsiva. Todas empezaron con un personaje ficticio, una escena y tres segundos en pantalla.

Por Mafe Torres
Un recuerdo vive sin pagar renta en nuestra mente: ese día que decidimos evadir todas nuestras responsabilidades para volver a sentirnos adolescentes por unas horas. En un mundo imaginario, obvio. Porque en el real, la bandeja del correo corporativo está a reventar, tenemos que sacar a descongelar la proteína del almuerzo (sí, sabemos que a todas se nos olvida) y, si eres mamá, el grupo de WhatsApp del colegio te recuerda a las 10:00 p.m. que mañana hay que llevar una cartulina negra. Un clásico.
Y si somos de las del home office, seamos sinceras: el monitor que compramos no necesariamente fue para ser más productivas, lo sabemos. Es para trabajar mientras vemos nuestras series favoritas y, de paso, hacer online shopping de una forma mucho más efectiva. ¿Soy solo yo, o antes veíamos series para desconectarnos de la realidad? Ahora también las vemos para descubrir cuál será el próximo producto de belleza viral que terminaremos agregando al carrito, así no estuviera en nuestros planes.
Basta que una protagonista aparezca durante tres segundos con un bálsamo de labios o una piel sospechosamente perfecta para que TikTok haga su trabajo. Una escena que se convierte en tendencia. La tendencia que se convierte en tutorial. Y el tutorial que, inevitablemente, termina convirtiéndose en un carrito de compras.

Seamos honestas: hoy muchas de nuestras decisiones beauty nacen entre un episodio, un personaje ficticio y el infinito scroll de TikTok. Off Campus llegó para volvernos a sentir adolescentes y crearnos la urgencia de tener los labios hidratados color vino. Todo porque Ally nos mostró, ‘inocentemente’, durante tres segundos el famoso Black Honey de Clinique que, por casualidades de la vida, se convirtió en una necesidad dentro del presupuesto de ese mes.
¿Tres días después? Agotado.
Y nosotras, del otro lado de la pantalla, solo sacamos la tarjeta de crédito. Porque si algo nos han enseñado las series de los últimos años es que las tendencias beauty ya no esperan a las pasarelas para que digamos: ¡Toma todo mi dinero! Ahí está Euphoria, responsable de que una generación completa quisiera tener el lip combo más llamativo de la temporada. De repente, un delineador oscuro combinado con un nude perfecto parecía una compra completamente racional. O decidir ponernos un delineado negro exagerado, casi felino, todo porque Maddie Pérez decidió que le venía perfecto.
Y es que si Euphoria nos convenció de comprar un lip combo, Bridgerton nos convenció de adoptar una personalidad en la que somos damiselas lánguidas con un rubor rosado sutil y piel luminosa que caminan por la vida como si fuéramos protagonistas de un romance prohibido de época. Y además de esos labios glossy, nos convenció de que necesitábamos una diadema con perlas para responder correos desde casa.
Cuando esa fantasía se acaba, siempre volvemos a Friends cuando la vida comienza a ponerse seria. Treinta y dos años después seguimos queriendo esa estética noventera que TikTok insiste en rebautizar como una tendencia nueva cada seis meses, como si acabáramos de descubrirla. Porque como dicen por ahí, uno siempre vuelve a donde fue feliz.
Y justo cuando creemos que ya dominamos una tendencia, llega una nueva obsesión. Y esta sí que no ha sido fugaz. XO, Kitty hizo lo suyo con el universo k-beauty. Porque si algo sabe hacer la belleza coreana es convencernos de que todavía nos falta una tinta de labios más. Y eso, porque queramos o no, el famoso glass skin ya se instaló en nuestras referencias y no parece tener intención de irse pronto.
Después del minimalismo, aparece Emily in Paris para recordarnos que más siempre puede ser más. Más maquillaje. Más dramatismo. Spoiler: Nadie en París realmente se ve así.
Pero si Emily puede bajar por una baguette usando un labial rojo impecable y un look digno de editorial, nosotras también podemos recrearlo para un jueves de oficina. O quién sabe, unos labios rojos para ir al supermercado ya no suenan tan exagerados. Y para quienes jamás se identificaron con la estética del clean look impecable, llegó Wednesday. Una reivindicación para todas las que alguna vez preferimos los labios ciruela sobre los rosados.
Su universo oscuro convirtió el Whimsigoth en una obsesión contemporánea para quienes siempre quisieron parecer ‘misteriosas’. Y ambas opciones son perfectamente válidas para un miércoles cualquiera.
Y sin olvidarnos de Stranger Things, que logró algo todavía más impresionante: hacernos sentir nostalgia por una década que muchas ni siquiera vivimos. Sombras de colores, volumen en el cabello y la certeza de que la belleza también funciona como una máquina del tiempo a la que todas (o casi todas) quisiéramos entrar. Porque no importa si nacimos en los años ochenta o no, igual terminamos guardando referencias en Pinterest convencidas de que necesitábamos un poquito de esa estética para un viernes casual en nuestra vida.
En nuestra adolescencia queríamos vernos como nuestras celebridades o youtubers favoritas (por cierto, ¿recuerdan a Yuya?) Hoy recreamos los looks de personajes ficticios que ni siquiera existen y que, aun así, terminan influyendo en lo que agregamos al carrito sin ningún tipo de remordimiento a las 11:00 p.m. Nos enseñan qué labios queremos, qué peinado vamos a intentar recrear el sábado y cuál será nuestra próxima personalidad.
En fin, si las series no se ponen de acuerdo sobre cuál será nuestra próxima tendencia viral, el presupuesto del mes sí parece tenerlo claro. Y sí, los domingos de Euphoria podrán haber terminado, pero nuestra costumbre de convertir tres segundos de pantalla en una compra impulsiva sigue más viva que nunca.




