Moda
Andrés Otálora y el regreso de Cali al centro de la conversación de moda
El diseñador caleño presentó Serena & Costera, su colección Resort 2027, durante el pre-show de Colombiamoda.

Del chontaduro servido con miel al aborrajado de plátano maduro relleno de queso, pasando por la chuleta valluna, crujiente y generosa, Cali construye buena parte de su identidad alrededor de sabores intensos y contrastes inesperados. Como cualquier expresión creativa, la gastronomía es, junto con la moda, una demostración de la creatividad, la diversidad y la apertura de los caleños. Tanto la moda como la gastronomía son lenguajes con vocación de contar historias, capaces de ir de la calle a la alta costura sin perder autenticidad.
Después de haberlo hecho en Nueva York y Miami, Inexmoda decidió que Cali abriera el camino hacia la edición 37 de Colombiamoda, un pre-show concebido para poner al Valle del Cauca en el centro de la conversación de moda del país. Como si se tratara de una declaración para el recuerdo, la elección confirma que la ciudad ya no es solo cuna de diseñadores reconocidos, sino un referente de creatividad, industria y producción de alta costura. No es una escala menor ni un ensayo previo a Medellín; es Cali afirmándose de nuevo como epicentro.
A diferencia de la Feria de Cali, el espectáculo del desfile estaba pensado desde lo ceremonial y lo contemplativo. No hubo excesos, solo una pasarela que dejó de ser un formato replicable en cualquier ciudad para convertirse en la prueba de que Cali puede sostener con rigor la conversación de la moda colombiana. Los diseños de Andrés Otálora son la prueba de cómo una sensibilidad local puede volverse una marca de circulación internacional. Con más de tres décadas de trayectoria, el diseñador caleño ha construido un lenguaje en el que la feminidad, el color, los estampados y el movimiento interpretan esta zona del país para abrirla al mundo.
Para esta ocasión, Otálora presentó Serena & Costera, su colección Resort 2027, la cual reúne dos ideas que recorrieron la pasarela: una sensación de calma y una relación con las costas colombianas. Vestidos de caída ligera, fibras naturales, texturas orgánicas, estampados botánicos y acabados artesanales acompañaron la noche, en una paleta que transitó ante los ojos de los presentes con tonos neutros, azules y acentos asociados con el paisaje tropical. Más que reproducir de manera literal el mar o la vegetación, el diseñador los convirtió en una idea de lujo casi sereno. Las prendas cumplieron su función de ser sensuales sin resultar estridentes, logrando ser espontáneas y pensadas para una mujer que busca presencia sin perder comodidad.
En Serena & Costera, Otálora no rompe de manera estridente con el lenguaje que lo ha hecho reconocible, sino que lo depura para hacerlo más sobrio y preciso. La fluidez, el sentido del color, la atención al cuerpo y la vocación tropical siguen allí, organizados ahora dentro de una sofisticación más serena, en piezas pensadas para moverse, para acompañar el cuerpo y para sugerir una elegancia que no depende del exceso.
La elección de la categoría Resort tampoco es casual. Nacida asociada a los viajes y las temporadas vacacionales del lujo, hoy ocupa un lugar estratégico entre los calendarios tradicionales de la moda al privilegiar la versatilidad y los textiles ligeros, algo característico de las colecciones del diseñador, que promueven el trabajo con talleres y proveedores locales para fortalecer la cadena productiva de la región. Para una marca colombiana con presencia internacional, este resulta ser el espacio donde el clima, el color y la experiencia del trópico se convierten en una apuesta narrativa.
Otálora reafirmó sus cualidades como diseñador, que van desde traducir elementos reconocibles de la identidad latinoamericana a un código contemporáneo, comercial y exportable. Presentarla en su ciudad de origen refuerza la coherencia del relato que promueve la mezcla entre diseño, memoria e industria. La ciudad de las marranitas, el arroz atollado, la lulada, el champús, el pandebono y el cholado es también el lugar para mezclar colores y texturas en un desfile. La pasarela permitió mirar a Cali no solo como origen de una marca, sino como un territorio donde la moda convive con la música, la cocina, la memoria del Pacífico y una manera particular de habitar el clima tropical. Serena & Costera cerró la noche con la serenidad prometida en su nombre, al tiempo que elevó un grito de Cali como centro de la conversación sobre moda, creatividad y diseño.




